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Mitigando el Cambio Climático: desarrollo de fríjol tolerante a calor

Por José Polania 
Asistente de Investigación CIAT (Centro Internacional de Agrícultura Tropical)

El frijol común (Phaseolus vulgaris L) es la leguminosa mas importante para la alimentación humana en el trópico. El frijol es una importante fuente de proteína para más de 400 millones de personas, además, proporciona fibra, carbohidratos, vitaminas y micronutrientes. Razón por la cual es importante en la seguridad alimentaria y nutricional entre los consumidores de bajos ingresos. Es cultivado principalmente por pequeños agricultores de bajos recursos, donde es expuesto a diferentes tipos de estreses bióticos y abióticos, entre ellos sequía y baja fertilidad del suelo (Beebe et al., 2012, 2013).

Con el inminente cambio climático, el frijol tiene que afrontar una nueva limitación, el calor. Esta leguminosa es cultivada actualmente en zonas donde la temperatura mínima (nocturna) llega hasta los 19 °C, a partir de los 20°C la producción y calidad del grano se ve afectada, hasta el punto de no tener producción. Según un análisis utilizando 19 modelos climáticos, expertos concluyen que, con las variedades actuales, el área adecuada para la producción de fríjol disminuirá hasta en un 50% hacia 2050 por causa del incremento de temperaturas (Beebe et al., 2011). Noticia no muy alentadora para las personas que dependen de esta leguminosa para su alimentación. La generación de variedades de frijol con tolerancia al calor mediante mejoramiento genético, es una estrategia para poder enfrentar los retos que trae el cambio climático y poder asegurar la producción y seguridad alimentaria de la población dependiente de esta leguminosa.

El Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), asumiendo este nuevo reto, inició hace algunos años una línea de investigación sobre los efectos del calor en la producción de frijol usando el mejoramiento genético convencional.  En este estudio se plantearon dos objetivos, el primero fue encontrar genotipos de frijol que soporten condiciones de temperaturas mínimas superiores a 20 °C y el segundo fue entender qué proceso de la planta es afectado por el estrés por calor. El grupo de investigación en mejoramiento y fisiología de frijol del CIAT, liderado por Steve Beebe, identificó en Colombia localidades donde se presentaban temperaturas nocturnas superiores a los 20°C, y es allí, donde con la colaboración de la Universidad del Tolima, se realizaron evaluaciones de campo en la granja experimental de esta Universidad en el municipio de Armero (Tolima), localidad que presentaba en promedio temperaturas mínimas superiores a los 22°C (3°C más que el límite actual de frijol). Igualmente con la colaboración de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria CORPOICA, se hicieron evaluaciones de campo en el Caribe Colombiano, en la estación experimental Caribia en las inmediaciones de Santa Marta (Magdalena), localidad que presenta temperaturas nocturnas superiores a los 23°C (4°C  más que el límite actual de frijol).

Durante dos años consecutivos se realizaron pruebas en campo para evaluar la respuesta de frijol a condiciones nocturnas de altas temperaturas. Estas pruebas de campo incluyeron más de 1000 genotipos de frijol entre ellos líneas avanzadas por tolerancia a sequía y baja fertilidad del programa de mejoramiento de frijol del CIAT, líneas con un alto contenido de minerales en semilla (Biofortificado), algunos cultivares comerciales, líneas provenientes de cruzamientos entre frijol común (P. vulgaris) y frijol tépari (P. acutifolius), todas ellas generadas mediante mejoramiento convencional (cruzamiento y selección). El frijol tépari fue domesticado en clima árido del suroccidente de Estados Unidos y el norte de México, y es más tolerante a estas condiciones que cualquier otra leguminosa de grano, ha sido usando como fuente de tolerancia a sequía y ahora al calor. Sin embargo, producir líneas (semilla) proveniente de cruzamientos entre P. vulgaris y P. acutifolius es difícil y requiere de procesos adicionales como el rescate de embriones, trabajo realizado hace algunos años por el Dr. Alvaro Mejía en CIAT. Con líneas que combinan las dos especies mencionadas anteriormente, el programa de mejoramiento las usó como progenitores de un grupo de nuevas líneas, que fueron incluidas en los ensayos de campo.

Los resultados de las evaluaciones de campo, mostraron que alrededor de 30 líneas de las más de 1000 evaluadas, mostraron tolerancia a temperaturas 4°C grados centígrados por encima de la “zona de comodidad” normal del frijol, con una producción adecuada de grano. En este grupo de 30 líneas, algunas que sobresalieron fueron las líneas derivadas de P. acutifolius, indicando la importancia del recurso genético de esta especie en la adaptación a calor del frijol común. Estos resultados muestran un panorama muy alentador, ya que confirman la posibilidad de lograr la generación de nuevas variedades de frijol con tolerancia al calor mediante el uso de mejoramiento genético tradicional, asegurando la producción de esta leguminosa en escenarios de cambio climático y la seguridad alimentaria de las comunidades que dependen de ella. Otro impacto de la generación de estas variedades de frijoles adaptados a calor, es que se puede expandir la producción a localidades consideradas cálidas para la siembra de fríjol, en el caso Colombiano, sería el Valle del Magdalena y la Costa Caribe. La investigación sobre estas nuevas variedades de frijol, financiada por el Fondo de CGIAR (por sus siglas en inglés, Consultative Group for International Agricultural Research) y documentada en un informe reciente (Developing Beans that Can Beat the Heat, http://ciat-library.ciat.cgiar.org/articulos_ciat/biblioteca/DEVELOPING_BEANS_THAT_CAN_BEAT_THE_HEAT_lowres%20(2).pdf), representa una importante contribución a los Programas de Investigación de CGIAR sobre Leguminosas de Grano y sobre Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria.

¿Cómo responde la planta a estas condiciones de altas temperaturas? las observaciones durante dos años en campo, trabajo doctoral de Nestor Chaves en CIAT, indican que el desarrollo vegetativo de la planta no se ve afectado, tiende a incrementarse; pero es la fase reproductiva y la de llenado de grano que se ven afectadas por estrés por calor. Un factor importante es la viabilidad de polen, se observó que los genotipos con tolerancia a calor eran aquellos que presentaban una alta viabilidad de polen, indispensable para la fecundación y posterior formación de grano, mientras el polen de los genotipos susceptibles presentaba muy baja viabilidad dificultando la polinización, y como consecuencia la formación de grano (Figura 1).



Figura 1. Efecto de altas temperaturas sobre la viabilidad de polen en un genotipo de frijol susceptible al calor a la izquierda, y uno tolerante al calor a la derecha (Foto Nestor Chaves – CIAT, Trabajo doctoral U. Nacional de Colombia).

Los genotipos de frijol tolerantes al calor, estarían combinando varias características que le confieren dicha tolerancia, entre ellas un sistema de raíces vigoroso que les ayuda a una mejor extracción de agua para mantener adecuada tasa de transpiración y ejercer un efecto de refrigeración, combinado con una mayor viabilidad de polen, y una mejor movilización de las reservas de carbono acumuladas en la biomasa aérea a la formación de vaina y llenado de grano. La investigación en el CIAT continúa con la evaluación de más genotipos con tolerancia al calor, nuevos cruzamientos y con la identificación de características fisiológicas que estén relacionadas con dicha adaptación a este estrés.

En el anuncio al público realizado por el CIAT sobre frijol tolerante al calor (http://www.ciatnews.cgiar.org/2015/03/24/beans-that-can-beat-the-heat/), también es de resaltar que entre el grupo de líneas identificadas por el Dr. Beebe y su equipo como tolerantes al calor, algunas de ellas también han sido sometidas a mejoramiento genético para aumentar su contenido de hierro en grano. Las deficiencias de este micronutriente esencial, afecta a niños en edad preescolar en los países en desarrollo, lo que los hace susceptibles a la anemia, y pone en riesgo su crecimiento y su desarrollo cognitivo (http://ciatblogs.cgiar.org/agrobiodiversidad/centroamerica-y-caribe-colombiano-motores-para-nuevas-variedades-de-frijoles-biofortificados/). En conclusión, es posible desarrollar nuevas variedades de frijol haciendo uso del acervo genético del genero Phaseolus tolerantes a estrés por calor mediante mejoramiento genético tradicional. Igualmente, estas líneas desarrolladas pueden combinar otras características, como mejor calidad nutricional (alto contenido de hierro en el grano) y tolerancia a otros factores tanto bióticos como abióticos, haciendo este tipo de estudios muy valiosos, pues pueden aportar avances importantes para combatir la desnutrición por falta de micronutrientes en poblaciones de bajos recursos, mientras generan variedades adaptables a los nuevos retos del ambiente.

Referencias

Beebe, S., Ramirez, J., Jarvis, A., Rao, I. M., Mosquera, G., Bueno, J. M., & Blair, M. W. (2011). Genetic improvement of common beans and the challenges of climate change. Crop adaptation to climate change (Yadav SS, Redden RJ, Hatfield JL, Lotze-Campen H and Hall AE. eds.). John Wiley & Sons, Ltd., Published by Blackwell Publishing Ltd, Richmond, Australia, 356-369.
Beebe, S.E., 2012. Common bean breeding in the tropics. Plant Breeding Reviews 36, 357–426.
Beebe, S.E., Rao, I.M., Blair, M.W., Acosta-Gallegos, J.A., 2013. Phenotyping common beans for adaptation to drought. Front Physiol 4.



Por: Leonardo Galindo

La gran noticia

Muchas veces las personas solo preguntan acerca de la importancia de los grandes avances científicos cuando una noticia aparece en la primera plana de un diario o en los noticieros. Aunque en ocasiones algunas de estas fuentes pueden dar información acertada, no siempre es así, y los medios de comunicación masiva pueden fácilmente guiar a la gente a creer en verdades parciales, verdades agrandadas o en ocasiones hechos que están lejos de la realidad. Lo cierto es que si lo que dicen los científicos o académicos no es siempre totalmente verídico, imaginen lo que puede pasar cuando los medios transmiten o retransmiten la información sin hacer una investigación profunda. Es por eso que no hay nada de malo en ser un poco más inquisitivos, así la ciencia no sea nuestro campo de trabajo… la ciencia finalmente es parte de nuestro día a día. O acaso no quisiéramos entender un poco más de que nos habla nuestro médico cuando comenta de la predisposición genética a una enfermedad, o de por qué se produce el cáncer, o si vacunarnos o no porque al parecer hay una pandemia…una pan que????

El genoma humano fue una de esas grandes noticias que llegó con el cambio de milenio…que oportuno! En la última semana de junio del año 2000 CNN, uno de los medios noticiosos más populares en Estados Unidos, publicó lo que se clasificó como un logro equiparable a poner al hombre en la luna [1]. CNN resaltó frases del entonces presidente de Estados Unidos acerca de cómo sería posible curar la mayoría, si no todas las enfermedades humanas; mientras Francis Collins (líder de uno de los dos proyectos de secuenciación del genoma) más conservador, pero aún con la emoción del momento, hablaba de rápidos avances en entender enfermedades como la diabetes y la esquizofrenia. Aunque hay que decir que la noticia publicada también mostró información sobre las posibles implicaciones éticas de la secuenciación del genoma humano, es interesante como las grandes frases como…curaremos todas las enfermedades, o esto es más importante que poner al hombre en la luna, tomaron prioridad en los primero párrafos. Curiosamente esta última analogía se aplica bastante bien para lo que finalmente ocurrió para obtener el primer borrador del genoma humano. Mientras la llegada de Amstrong y Aldrin a la superficie lunar fue una consecuencia de una carrera contra los cosmonautas rusos, la presentación del primer borrador del genoma humano cinco años antes de lo programado, fue consecuencia de una carrera entre el consorcio de secuenciación público (liderado por Francis Collins), y la compañía privada Celera Genomics (comandada por Craig Venter). Aunque en ciencia las carreras generalmente se dan por la publicación de artículos cuando dos grupos estudian el mismo tema, la aceleración en la investigación en este caso también se vio incrementada por el deseo de Craig Venter y su grupo de patentar las secuencias encontradas, y del consorcio público por hacer posible que dicha información fuera totalmente pública [2].

Sea como fuere, los primeros borradores de la secuenciación del genoma humano realizados por el consorcio público y Celera, fueron finalmente publicados en las dos revistas científicas más relevantes a nivel mundial (Nature y Science) en Febrero de 2001 [3]-[4], y fueron acompañadas de grandes promesas para el futuro.

10 años después

Pero 10 años después de las publicaciones iniciales, de acuerdo a encuestas realizadas a 1000 científicos por parte de Nature, aquella promesa de curar casi todas o todas las enfermedades todavía no se ha cumplido y posiblemente tardará décadas en cumplirse [5]. Es normal que algo así haya ocurrido, lo extraño hubiera sido realmente que hubiéramos curado todas las enfermedades en 10 años; pero por supuesto hablar de un gran evento como la secuenciación del genoma humano sin hablar de una transformación de la humanidad no tendría tanto impacto… verdad? En principio, posiblemente por una visión reduccionista, se creía que encontrar cada uno de los genes del genoma sería suficiente para descifrar su función específica y entonces hacer una relación directa con las enfermedades. Sin embargo como suele ocurrir en toda la naturaleza, las relaciones simplistas uno a uno son poco comunes, y son las interacciones entre las partes las que cuentan. Para los genes, la teoría no es distinta, y generalmente una característica específica (como en el caso de ciertas enfermedades), no depende de un gen, sino de varios interactuando a veces linealmente, a veces circularmente y a veces en redes. Incluso la información de regiones que no codifican para genes, la estructura del ADN y la interacción entre distintos tipos de moléculas en la célula hacen que la decodificación del genoma y su función, sea algo mucho más complicado de lo que se pensaba [6]. De hecho aquellos con una visión más holística, los biólogos de sistemas, que tratan de encontrar todas las partes interactuantes, se han encontrado con que es casi imposible encontrar todas las piezas del rompecabezas para hacer predicciones útiles. Por esta razón, descifrar la secuencia de un genoma es como haber determinado los caracteres de un libro lleno de jeroglíficos y acertijos donde las palabras (genes), solo tienen sentido al hacer frases con otras palabras que pueden o no encontrarse en la misma página. El entendimiento básico de dichas partes del genoma y su funcionamiento ha variado completamente en esta última década, debido en parte a los grandes esfuerzos de secuenciación. Aunque el estimativo actual del número de genes en el genoma humano es de 21.000 (que cubren probablemente solo el 1.5% de la secuencia total), se sabe ahora que muchos de estos genes codifican para más de una proteína. Las grandes regiones que no codifican para genes hacen parte de una red de regulación previamente desconocida e inexplorada [7], y finalmente no solo el código de los genes es relevante, sino su posición y estructura en el núcleo celular. Solo al entender la función de los genes y sus interacciones es posible vincular más directamente su relación con las enfermedades.

Lo cierto es que a pesar de esta complejidad, haber secuenciado el genoma humano casi es su totalidad si ha traído beneficios, mayormente en la forma de conocimiento biológico y médico básico [5], y eventualmente este conocimiento ayudará al diagnóstico y el tratamiento de numerosas enfermedades. Adicionalmente, la carrera por secuenciar el genoma y el continuo análisis de este y otros genomas durante la última década han impulsado la tecnología de secuenciación y el desarrollo de herramientas de bioinformática (herramientas computacionales para el análisis de moléculas biológicas), tanto así que actualmente podemos secuenciar en una semana 10 millones de veces más secuencia de lo que podíamos en 1990 [7], y de hecho es posible secuenciar un genoma humano completo en un día por un par de miles de dólares [8]. Esto abre infinitas posibilidades para comparar múltiples regiones del genoma en numerosos individuos…y posiblemente en el futuro genomas completos en poblaciones enteras. Actualmente ya tenemos gran cantidad de información acerca de pequeñas variantes en el genoma (SNPs – sigla en inglés para polimorfismos de un nucleótido), además de otros cambios como las deleciones e inserciones, que pueden ser relacionadas directamente con condiciones específicas. La información de las variantes y las mutaciones esparcidas por todo el genoma nos ha permitido sin duda hacer relaciones mucho más directas y en proporciones mayores entre el componente genético (genotipo) y las enfermedades (fenotipo) [7]. Por ejemplo, mientras hace una década los genes conocidos relacionados con enfermedades (hereditarias y no hereditarias) estaban en el rango de los cientos, ahora el número de genes que se pueden relacionar esta en el rango de miles, y se sabe que muchas enfermedades dependen de numerosos genes y de sus interacciones con otros componentes celulares. Enfermedades como la diabetes tipo 2, que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo, dependen de secciones del genoma ubicadas en 39 lugares distintos. Para desordenes mentales como la esquizofrenia solo unas pocas regiones genómicas han sido identificadas pero se cree que este tipo de enfermedades tienen un componente polígenico (de varios genes) amplio. Incluso características tan comunes como la altura de una persona parecen depender de más de 180 regiones distintas en el genoma. Adicionalmente la posibilidad de estudiar individuos de poblaciones distintas también ha permitido encontrar otro tipo de relaciones genéticas. Ciertas enfermedades renales están ligadas a variantes presentes en el gen (APOL1) de personas de ascendencia africana, las cuales no se encuentran en poblaciones europeas.

Aunque todo este conocimiento es de suma importancia y constituye un gran avance desde el año 2000, es importante saber que encontrar la relación genética de una enfermedad no significa haberla curado. Por ejemplo para el caso del cáncer, aunque el número de genes descubiertos relacionados con los cánceres más comunes se ha triplicado desde los 90’s [7], aún es necesario conocer las interacciones de estos genes y evaluar grandes poblaciones para poder diseñar medicinas a la medida que disminuyan significativamente las tasas de mortalidad. Si bien es posible reconocer un factor de riesgo mediante el análisis genético, el camino para el diagnóstico masivo y un tratamiento adecuado es aún largo para muchas de estas enfermedades.

Hace más de una década, se hicieron grandes promesas que no se pudieron cumplir del todo, sin embargo, el espíritu y la voluntad de hacer grandes cosas nos llevaron a una revolución en el conocimiento biológico y tecnológico más grande de lo que pudimos imaginar. Estamos de nuevo en las puertas de una nueva década con nuevos retos, esperemos que los nuevos objetivos trazados se puedan cumplir uno a uno para beneficio de la humanidad.

Cada una de nuestras células es un pequeño ecosistema cambiante de un momento al siguiente, y cada célula hace parte de sistemas aún más grandes con las mismas complejas propiedades, que a su vez, hacen parte de sistemas de mayor orden. Somos a lo menos una infinidad de interacciones, y al siguiente instante somos de nuevo otra infinidad pero diferente….


Referencias

[1]http://archives.cnn.com/2000/HEALTH/06/26/human.genome.05/index.html

[2]Abbott A: The Human Race. Nature 2010, 464(7289):668-669.

[3]Lander ES, Linton LM, Birren B, Nusbaum C, Zody MC, Baldwin J, Devon K, Dewar K, Doyle M, FitzHugh W et al: Initial sequencing and analysis of the human genome. Nature 2001, 409(6822):860-921.

[4]Venter JC, Adams MD, Myers EW, Li PW, Mural RJ, Sutton GG, Smith HO, Yandell M, Evans CA, Holt RA et al: The sequence of the human genome. Science 2001, 291(5507):1304-+.

[5]Butler D: Science after the Sequence. Nature 2010, 465(7301):1000-1001.

[6]Hayden EC: Life Is Complicated. Nature 2010, 464(7289):664-667.

[7]Lander ES: Initial impact of the sequencing of the human genome. Nature 2011, 470(7333):187-197.

[8]Venter JC: Multiple personal genomes await. Nature 2010, 464(7289):676-677.