Subscribe RSS
Mostrando entradas con la etiqueta ambiente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ambiente. Mostrar todas las entradas

Mitigando el Cambio Climático: desarrollo de fríjol tolerante a calor

Por José Polania 
Asistente de Investigación CIAT (Centro Internacional de Agrícultura Tropical)

El frijol común (Phaseolus vulgaris L) es la leguminosa mas importante para la alimentación humana en el trópico. El frijol es una importante fuente de proteína para más de 400 millones de personas, además, proporciona fibra, carbohidratos, vitaminas y micronutrientes. Razón por la cual es importante en la seguridad alimentaria y nutricional entre los consumidores de bajos ingresos. Es cultivado principalmente por pequeños agricultores de bajos recursos, donde es expuesto a diferentes tipos de estreses bióticos y abióticos, entre ellos sequía y baja fertilidad del suelo (Beebe et al., 2012, 2013).

Con el inminente cambio climático, el frijol tiene que afrontar una nueva limitación, el calor. Esta leguminosa es cultivada actualmente en zonas donde la temperatura mínima (nocturna) llega hasta los 19 °C, a partir de los 20°C la producción y calidad del grano se ve afectada, hasta el punto de no tener producción. Según un análisis utilizando 19 modelos climáticos, expertos concluyen que, con las variedades actuales, el área adecuada para la producción de fríjol disminuirá hasta en un 50% hacia 2050 por causa del incremento de temperaturas (Beebe et al., 2011). Noticia no muy alentadora para las personas que dependen de esta leguminosa para su alimentación. La generación de variedades de frijol con tolerancia al calor mediante mejoramiento genético, es una estrategia para poder enfrentar los retos que trae el cambio climático y poder asegurar la producción y seguridad alimentaria de la población dependiente de esta leguminosa.

El Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), asumiendo este nuevo reto, inició hace algunos años una línea de investigación sobre los efectos del calor en la producción de frijol usando el mejoramiento genético convencional.  En este estudio se plantearon dos objetivos, el primero fue encontrar genotipos de frijol que soporten condiciones de temperaturas mínimas superiores a 20 °C y el segundo fue entender qué proceso de la planta es afectado por el estrés por calor. El grupo de investigación en mejoramiento y fisiología de frijol del CIAT, liderado por Steve Beebe, identificó en Colombia localidades donde se presentaban temperaturas nocturnas superiores a los 20°C, y es allí, donde con la colaboración de la Universidad del Tolima, se realizaron evaluaciones de campo en la granja experimental de esta Universidad en el municipio de Armero (Tolima), localidad que presentaba en promedio temperaturas mínimas superiores a los 22°C (3°C más que el límite actual de frijol). Igualmente con la colaboración de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria CORPOICA, se hicieron evaluaciones de campo en el Caribe Colombiano, en la estación experimental Caribia en las inmediaciones de Santa Marta (Magdalena), localidad que presenta temperaturas nocturnas superiores a los 23°C (4°C  más que el límite actual de frijol).

Durante dos años consecutivos se realizaron pruebas en campo para evaluar la respuesta de frijol a condiciones nocturnas de altas temperaturas. Estas pruebas de campo incluyeron más de 1000 genotipos de frijol entre ellos líneas avanzadas por tolerancia a sequía y baja fertilidad del programa de mejoramiento de frijol del CIAT, líneas con un alto contenido de minerales en semilla (Biofortificado), algunos cultivares comerciales, líneas provenientes de cruzamientos entre frijol común (P. vulgaris) y frijol tépari (P. acutifolius), todas ellas generadas mediante mejoramiento convencional (cruzamiento y selección). El frijol tépari fue domesticado en clima árido del suroccidente de Estados Unidos y el norte de México, y es más tolerante a estas condiciones que cualquier otra leguminosa de grano, ha sido usando como fuente de tolerancia a sequía y ahora al calor. Sin embargo, producir líneas (semilla) proveniente de cruzamientos entre P. vulgaris y P. acutifolius es difícil y requiere de procesos adicionales como el rescate de embriones, trabajo realizado hace algunos años por el Dr. Alvaro Mejía en CIAT. Con líneas que combinan las dos especies mencionadas anteriormente, el programa de mejoramiento las usó como progenitores de un grupo de nuevas líneas, que fueron incluidas en los ensayos de campo.

Los resultados de las evaluaciones de campo, mostraron que alrededor de 30 líneas de las más de 1000 evaluadas, mostraron tolerancia a temperaturas 4°C grados centígrados por encima de la “zona de comodidad” normal del frijol, con una producción adecuada de grano. En este grupo de 30 líneas, algunas que sobresalieron fueron las líneas derivadas de P. acutifolius, indicando la importancia del recurso genético de esta especie en la adaptación a calor del frijol común. Estos resultados muestran un panorama muy alentador, ya que confirman la posibilidad de lograr la generación de nuevas variedades de frijol con tolerancia al calor mediante el uso de mejoramiento genético tradicional, asegurando la producción de esta leguminosa en escenarios de cambio climático y la seguridad alimentaria de las comunidades que dependen de ella. Otro impacto de la generación de estas variedades de frijoles adaptados a calor, es que se puede expandir la producción a localidades consideradas cálidas para la siembra de fríjol, en el caso Colombiano, sería el Valle del Magdalena y la Costa Caribe. La investigación sobre estas nuevas variedades de frijol, financiada por el Fondo de CGIAR (por sus siglas en inglés, Consultative Group for International Agricultural Research) y documentada en un informe reciente (Developing Beans that Can Beat the Heat, http://ciat-library.ciat.cgiar.org/articulos_ciat/biblioteca/DEVELOPING_BEANS_THAT_CAN_BEAT_THE_HEAT_lowres%20(2).pdf), representa una importante contribución a los Programas de Investigación de CGIAR sobre Leguminosas de Grano y sobre Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria.

¿Cómo responde la planta a estas condiciones de altas temperaturas? las observaciones durante dos años en campo, trabajo doctoral de Nestor Chaves en CIAT, indican que el desarrollo vegetativo de la planta no se ve afectado, tiende a incrementarse; pero es la fase reproductiva y la de llenado de grano que se ven afectadas por estrés por calor. Un factor importante es la viabilidad de polen, se observó que los genotipos con tolerancia a calor eran aquellos que presentaban una alta viabilidad de polen, indispensable para la fecundación y posterior formación de grano, mientras el polen de los genotipos susceptibles presentaba muy baja viabilidad dificultando la polinización, y como consecuencia la formación de grano (Figura 1).



Figura 1. Efecto de altas temperaturas sobre la viabilidad de polen en un genotipo de frijol susceptible al calor a la izquierda, y uno tolerante al calor a la derecha (Foto Nestor Chaves – CIAT, Trabajo doctoral U. Nacional de Colombia).

Los genotipos de frijol tolerantes al calor, estarían combinando varias características que le confieren dicha tolerancia, entre ellas un sistema de raíces vigoroso que les ayuda a una mejor extracción de agua para mantener adecuada tasa de transpiración y ejercer un efecto de refrigeración, combinado con una mayor viabilidad de polen, y una mejor movilización de las reservas de carbono acumuladas en la biomasa aérea a la formación de vaina y llenado de grano. La investigación en el CIAT continúa con la evaluación de más genotipos con tolerancia al calor, nuevos cruzamientos y con la identificación de características fisiológicas que estén relacionadas con dicha adaptación a este estrés.

En el anuncio al público realizado por el CIAT sobre frijol tolerante al calor (http://www.ciatnews.cgiar.org/2015/03/24/beans-that-can-beat-the-heat/), también es de resaltar que entre el grupo de líneas identificadas por el Dr. Beebe y su equipo como tolerantes al calor, algunas de ellas también han sido sometidas a mejoramiento genético para aumentar su contenido de hierro en grano. Las deficiencias de este micronutriente esencial, afecta a niños en edad preescolar en los países en desarrollo, lo que los hace susceptibles a la anemia, y pone en riesgo su crecimiento y su desarrollo cognitivo (http://ciatblogs.cgiar.org/agrobiodiversidad/centroamerica-y-caribe-colombiano-motores-para-nuevas-variedades-de-frijoles-biofortificados/). En conclusión, es posible desarrollar nuevas variedades de frijol haciendo uso del acervo genético del genero Phaseolus tolerantes a estrés por calor mediante mejoramiento genético tradicional. Igualmente, estas líneas desarrolladas pueden combinar otras características, como mejor calidad nutricional (alto contenido de hierro en el grano) y tolerancia a otros factores tanto bióticos como abióticos, haciendo este tipo de estudios muy valiosos, pues pueden aportar avances importantes para combatir la desnutrición por falta de micronutrientes en poblaciones de bajos recursos, mientras generan variedades adaptables a los nuevos retos del ambiente.

Referencias

Beebe, S., Ramirez, J., Jarvis, A., Rao, I. M., Mosquera, G., Bueno, J. M., & Blair, M. W. (2011). Genetic improvement of common beans and the challenges of climate change. Crop adaptation to climate change (Yadav SS, Redden RJ, Hatfield JL, Lotze-Campen H and Hall AE. eds.). John Wiley & Sons, Ltd., Published by Blackwell Publishing Ltd, Richmond, Australia, 356-369.
Beebe, S.E., 2012. Common bean breeding in the tropics. Plant Breeding Reviews 36, 357–426.
Beebe, S.E., Rao, I.M., Blair, M.W., Acosta-Gallegos, J.A., 2013. Phenotyping common beans for adaptation to drought. Front Physiol 4.



Cambio climático: ¿es verdad que hay un cambio?

Por Lorena López-Galvis

La preocupación mundial de los efectos de la acumulación de gases de efecto de invernadero (GHGs-greenhouse gases) principalmente dióxido de carbono, en la atmosfera en el bienestar de los seres humanos ha sido un tema de mucho debate en los últimos veinte años. Los cambios en el uso de la tierra y en agricultura por modificaciones en el clima, el descongelamiento de los casquetes polares, los desastres naturales por lluvia excesiva o sequia y el costo de nuestras emisiones de carbono para mantener nuestro nivel de vida alertan a la población en general y sobretodo a los gobiernos quienes son los que deben regular y enseñar a la población las medidas necesarias para mitigar las consecuencias del cambio climático.

Aunque mucho se especula acerca del cambio climático, del calentamiento global y de los cambios que pueden hacer los seres humanos en su actividad diaria para reducir las emisiones de carbono a la atmosfera, tanto los científicos como la población en general entran en debate al considerar las causas y las consecuencias del calentamiento global. ¿Cuáles son los puntos que generan debate?

El clima siempre es cambiante

Principalmente el gas carbónico y también el metano han sido modeladores de la temperatura global durante la vida de la tierra, cambios abruptos en las concentraciones de GHGs se han asociado con la extinción masiva de los dinosaurios y la era de hielo. Es por la acumulación de gases en la atmosfera que la tierra atrapa el calor y mantiene una temperatura y clima para la vida en la tierra, al estar tan lejos del sol dependemos de los GHGs para no congelarnos. Esta cantidad de CO2 se refleja como un balance que durante el tiempo se ha ajustado entre la vida en la tierra, la química de los océanos y los gases en la atmósfera. Este nivel era de 280 ppm antes de la revolución industrial, pero ahora es 400 ppm, un incremento que se ha atribuido como el efecto antropogénico para el desarrollo de la sociedad. Lo que significa que el actual cambio en clima tiene un componente determinante que ha sido el hombre, situación que no sucedió en los eventos anteriores de cambios drásticos en el clima de la tierra.

La causa son los cambios en la radiación solar


La radiación solar, radiación UV y rayos cósmicos se han mantenido estables en los últimos 30 años, sin embargo, la actividad solar y la temperatura del planeta han correlacionado positivamente durante siglos mucho antes de que la actividad solar se estabilizara, por lo tanto es incorrecto deducir que el sol ha influenciado directamente el calentamiento global, inclusive, diferentes análisis de este tema han concluido que el sol está afectando negativamente el incremento en temperatura global [1, 2] (Figura 1).  


Figura 1. Actividad solar, temperatura de la tierra y CO2 del casquete polar y de actividad volcánica durante el último siglo. El promedio de la radiación solar durante los últimos 30 años tiene una tendencia a la reducción mientras que la temperatura del globo terráqueo sigue en aumento junto con la cantidad de CO2. Tomado de http://solar-center.stanford.edu/sun-on-earth/glob-warm.html

Los cambios no son malos

La historia de la tierra muestra diferentes momentos en los cuales cambios de temperatura congelaron la tierra y permitieron el desarrollo de nuevas formas de vida y de vivir en la tierra, ese cambio ha sido benéfico para nuestro establecimiento y aprovechamiento de la faz terrestre. Sin embargo, en el caso del cambio climático sus impactos sugieren muy pocos beneficios y más bien un gran costo para el hombre, la agricultura, la salud, la ecología, etc.

De acuerdo al IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change) un cambio de 2°C en la temperatura de la tierra significaría sequias pronunciadas en zonas temperadas, daños en las costas por inundaciones y tormentas, blanqueamiento de corales y cambios en la frecuencia de lluvias y tiempos secos. Teniendo en cuenta que los análisis muestran cambios de 0.2-0.3°C por década, en unos cuantos años estaríamos enfrentándonos a un escenario global muy desalentador [3].

En la agricultura las zonas agrícolas actuales se están viendo afectadas por los cambios en periodicidad de lluvias que son básicos para establecer la época de siembra y cosecha de cualquier cultivo, adicional a esto muchos cultivos no toleran las altas temperaturas (>30 °C) y por esto muchos agricultores se han visto afectados por grandes pérdidas en productividad. En este caso las opciones son modificar las fechas de siembra de acuerdo a las predicciones de clima, principalmente de suministro de agua, desarrollar variedades mejoradas que sean “inteligentes” frente al cambio climático (tolerancia a altas temperaturas, sequía, inundaciones) o cambiar las zonas agrícolas del planeta ya que en las áreas temperadas un incremento en temperatura y modalidad de lluvias permitiría cultivar la tierra mayor número de meses por año, o podrían establecerse cultivos diferentes de acuerdo a la temporada de siembra, sin embargo algo asociado con esto es el hecho de que dichos suelos no son los más fértiles del planeta, por lo tanto requerirían muchas enmiendas de fertilizantes o un plan de manejo sostenible de uso eficiente del suelo [4].

En el caso de la salud, muchas de las ondas de calor afectaran más a la población que las actuales ondas de frio que se dan en invierno [5], adicionalmente insectos vectores de enfermedades empiezan a aparecer en zonas donde no era su nicho, esto dado a que muchas especies animales están migrando hacia las zonas templadas desde el trópico [6].

En la ecología una de las grandes preocupaciones es el deshielo polar, que causa el aumento en el nivel de los océanos y en la temperatura de la tundra ártica y antartica, de la cual se desprende un GHG, el metano, cuando pasa de estar congelada a temperaturas que favorecen su descomposición. En cuanto a las especies animales y vegetales se asume que su capacidad de adaptación puede ser asombrosa teniendo en cuenta el gran efecto que ha tenido la actividad antropogénica (agricultura, crecimiento poblacional, desarrollo de ciudades, vías, etc) en las poblaciones de los diferentes ecosistemas del mundo, sin embargo, estudios en predicciones de escenarios de calentamiento global y su efecto en la distribución de las especies han estimado que entre un 15-37% de las especies se extinguirán hacia 2050 [7]. Adicionalmente, las migraciones de aves hacia latitudes más altas o bajas del planeta están siendo notorias y el riesgo de blanqueamiento y enfermedad en los corales es evidente por océanos más cálidos que es donde realmente se ha visto el efecto del calentamiento global en incremento de temperatura (Figura 2).


Figura 2. Componentes del calentamiento global  del periodo 1993-2003, calculados a partir del IPCC AR4 5.2.2.3 el cual se refiere a los cambios en contenido energético de los diferentes sistemas terrestres. Los océanos son los que están absorbiendo el efecto del calentamiento global.

Una fuente adicional de debate recae en la actividad del hombre como causante del cambio climático, un 97% de los científicos están de acuerdo con que la actividad antropogénica ha sido el acelerador de un incremento en la temperatura global. El ciclo del carbono permite la circulación de C y tanto la biomasa vegetal como los océanos liberan y absorben CO2, sin embargo, el uso de la tierra en agricultura y la quema de combustibles fósiles son fuentes de CO2 que pueden ser absorbidos por las plantas y mares hasta en un 40% (Figura 3), el 60% restante se ha venido acumulando en la atmósfera. Por esto el grave efecto que ha tenido el hombre en la acumulación de GHGs y la alta prioridad que se le ha dado a nivel mundial y gubernamental para mitigar los efectos del calentamiento global por medio de legislaciones dirigidas, sobretodo, a las industrias en países desarrollados que pueden ser los grandes actores en la reducción de emisiones.


Figura 3. El ciclo global del Carbono para 1990s, el flujo normal o natural del carbono está en negro y el flujo de carbono antropogénico se presenta en rojo. Fuente IPCC AR4 [7].

Referencias

[1] Lockwood, M. 2008. Recent changes in solar outputs and the global mean surface temperature. III. Analysis of contributions to global mean air surface temperature rise. Proc. R. Soc. A vol. 464 no. 2094 1387-1404. Disponible en http://rspa.royalsocietypublishing.org/content/464/2094/1387.abstract
[2] Foster, G. y S. Rahmstorf. 2011. Environ. Res. Lett. 6 044022. Disponible en http://iopscience.iop.org/1748-9326/6/4/044022
[3] Climate Change 2007: Working Group I: The Physical Science Basis.  Disponible en http://www.ipcc.ch/publications_and_data/ar4/wg1/en/spmsspm-projections-of.html
[4] Porter, J.R., L. Xie, A.J. Challinor, K. Cochrane, S.M. Howden, M.M. Iqbal, D.B. Lobell, and M.I. Travasso, 2014: Food security and food production systems. In: Climate Change 2014: Impacts, Adaptation, and Vulnerability. Part A: Global and Sectoral Aspects. Contribution of Working Group II to the Fifth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change [Field, C.B., V.R. Barros, D.J. Dokken, K.J. Mach, M.D. Mastrandrea, T.E. Bilir, M. Chatterjee, K.L. Ebi, Y.O. Estrada, R.C. Genova, B. Girma, E.S. Kissel, A.N. Levy, S. MacCracken, P.R. Mastrandrea, and L.L.White (eds.)]. Cambridge University Press, Cambridge, United Kingdom and New York, NY, USA, pp. 485-533. Disponible en: http://ipcc-wg2.gov/AR5/images/uploads/WGIIAR5-Chap7_FINAL.pdf
[5] Assessment reports, working group II: Impacts, Adaptation and Vulnerability. 2001. Disponible en   http://www.ipcc.ch/ipccreports/tar/wg2/index.php?idp=353#941
[5] Assessment reports, working group II: Impacts, Adaptation and Vulnerability. 2001. Disponible en  http://www.ipcc.ch/ipccreports/tar/wg2/index.php?idp=358
[6] Thomas, C., Cameron, A., Green, R. et al. 2004. Nature 427: 145-148. Disponible en  http://www.rivm.nl/bibliotheek/digitaaldepot/20040108nature.pdf
[7] Climate Change 2007: Working Group I: The Physical Science Basis. Disponible en  http://www.ipcc.ch/publications_and_data/ar4/wg1/en/ch7s7-3.html
  

Efectos de los organismos transgénicos en los ecosistemas


Por: Andia Chaves-Fonnegra

En anteriores artículos de nuestro blog hemos venido discutiendo el  por qué surge la necesidad de desarrollar los organismos modificados genéticamente (OMGs), su importancia, la controversia que su aplicación ha generado, y cómo han revolucionado principalmente la industria agrícola y la investigación.  El objetivo principal de producir OMGs tanto para la producción de materias primas (papel, algodón, o aceites vegetales) como de alimentos (maíz, canola, soya, papa, tomate, peces, entre otros), es el de generar organismos más resistentes a plagas o condiciones ambientales, que puedan alcanzar una alta producción en corto tiempo (Lapierre et al., 1999; Chrispeels & Sadava, 2003; Ronald, 2011). En este proceso, a través de la inserción de genes específicos, se pueden cambiar las características físicas, metabólicas,  y reproductivas de plantas y animales (Gutrich et al., 1998; Muir, 2004). Por ejemplo, al modificar plantas para que adquieran tolerancia a herbicidas, éstas pueden por medio del flujo genético (paso de genes de una población a otra) pasar el gen modificado hacia parientes silvestres, que a su vez adquieren resistencia a herbicidas y luego compiten más agresivamente por recursos con el OMG (Presley & Siedow, 1999). Por lo cual, al hacer modificaciones genéticas, es factible cambiar la historia de vida de estos organismos, y si son liberados al medio, su papel en el ecosistema, y el efecto en otros organismos.

Evaluación de los OMGs en los ecosistemas

¿Qué tanto se ha considerado el efecto de los OMGs en los ecosistemas? Una primera publicación por Berg et al., (1974) llamó la atención sobre los posibles efectos que los OMGs podrían tener en el ambiente. En esta publicación, bastante controversial, la Academia Nacional de Ciencias en Estados Unidos solicitó prohibir el uso de plásmidos (moléculas de ADN circular que no forman parte de los cromosomas y que se usan como vehículos para incluir genes de otros organismos), específicamente de la bacteria Escherichia coli para insertar otro tipo de ADN que pudiera alterar la función de los genes. El temor principal era que se desconocía si este tipo de moléculas recombinantes (con genes de dos organismos diferentes) podían tener un efecto en otros organismos. Por tanto, se solicitó detener este tipo de experimentos hasta que no se probara que podrían ser controlados en el laboratorio y que no generaban un riesgo para la salud humana u otros organismos. Se hace entonces un llamado a nivel mundial para discutir entre científicos la manera apropiada para manejar los riesgos potenciales de estas moléculas de ADN recombinantes. Es así, como en 1980 la oficina de Ciencia y Tecnología de los Estados Unidos organizó un grupo de trabajo para considerar los diferentes aspectos científicos, legales y políticos asociados con estas aplicaciones biotecnológicas en el ambiente. Posteriormente, diferentes peticiones de permisos se solicitaron para la liberación de organismos genéticamente modificados al ambiente, principalmente con fines de investigación y propósitos comerciales. En la actualidad en Estados Unidos cuatro agencias regulan estas solicitudes: El Departamento de Agricultura, La Agencia de Protección Ambiental, La Administración de Alimentos y Medicamentos, y la Administración de Seguridad Ocupacional y Salud (Colwell et al., 1998). En Colombia sus equivalentes son: el Ministerio del Medio Ambiente, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), y el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (INVIMA).

A partir de las discusiones entre científicos y las diferentes agencias reguladoras, se consideró que antes de introducir un organismo transgénico al medio natural, es necesario hacer una evaluación de riesgo, de la misma manera que se hace cuando se introducen organismos no nativos a un nuevo ambiente. En esta evaluación se tienen en cuenta las probabilidades de escape, persistencia, éxito reproductivo y los efectos ecológicos potenciales que pueden ocurrir si el organismo llega a escapar y a establecerse en el nuevo ambiente. La evaluación de riesgo, para ser aceptada, debe basarse en conocimiento científico, ser completada bajo unos objetivos claramente definidos y ser soportada por investigación a largo plazo (Levin, 1998).

Desde los años 80s diferentes estudios han sido realizados para probar si los OMGs tienen un efecto en el ambiente. Varios de éstos estudios fueron evaluados por Wolfenbargen y Phifer (2000) quienes expusieron los riesgos y beneficios potenciales que los cultivares transgénicos podrían tener en el ambiente. Los riesgos incluían: 1) que los OMGs se volvieran invasores, 2) tuvieran un efecto en otras especies nativas, 3) un efecto indirecto en organismos que dependen de insectos (plagas para las plantas), 4) que permitieran el desarrollo de nuevos virus, y 5) que generaran otros posibles efectos desconocidos en el ecosistema. Los beneficios que estos autores consideraron fueron: 1) fitoremediación, 2) conservación del suelo, 3) disminución del impacto ambiental por pesticidas, y 4)  incremento de cosecha en menos espacio.

Ahora veamos dos ejemplos de estos riesgos y beneficios y cuáles han sido sus resultados:

Ejemplo 1. Riesgo: Efecto en otras especies nativas 

La mayoría de estudios del efecto de OMGs en otras especies nativas se han enfocado en evaluar cultivares modificados (maíz y algodón) con el gen Cry de la bacteria Bacillus thuringiensis (Bt), el cual expresa una proteína tóxica para algunos insectos como el barrenador del maíz Ostrinia nubilalis Hübner (Lepidoptera: Crambidae) (Hansen Jesse & Obrycki, 2000). En estos OMGs, el polen puede expresar la toxina Bt y ser transportado por el viento fuera de los campos de cultivo, pudiendo afectar otras especies de insectos (Losey et al., 1999; Hansen Jesse & Obrycki, 2000). En este contexto, el caso más relevante y discutido ha sido el efecto que el polen Bt pueden tener en la mariposa monarca Danaus plexippus, cuyas larvas se alimentan de las hojas de la planta Asclepias syriaca (llamada comúnmente algondoncillo) donde se deposita el polen Bt. Experimentos iniciales en los cuales se alimentaron las larvas de la mariposa con hojas espolvoreadas con polen Bt, mostraron que el polen de plantas modificadas (Bt) disminuía la sobrevivencia de las larvas de la mariposa en un 44% (Losey et al., 1999) y en un 37-70% (Hansen Jesse & Obrycki, 2000). Sin embargo, estos dos estudios fueron criticados, debido a que las concentraciones utilizadas no reflejaban las concentraciones naturales a las que las larvas eran expuestas, y porque ninguno tenía en cuenta las escalas temporales y espaciales en que las larvas eran expuestas al polen (Sears et al., 2001). Un estudio posterior en el que se identificó la dosis natural y la probabilidad de exposición a esta dosis, encontró que bajo estos estándares el polen modificado (Bt) no tenían un efecto sobre las larvas de la mariposa monarca (Sears et al., 2001). Igualmente otros estudios con algodón Bt no han mostrado tener en general un efecto sobre la diversidad de artrópodos encontrados en los campos de cultivo (Dhillon & Sharma, 2013).

Ejemplo 2: Beneficio: Disminución en el impacto ambiental por pesticidas

Las plantas de cosecha modificadas para ser resistentes a insectos  o a herbicidas pueden disminuir el uso de químicos dañinos para el ambiente que son usados para controlar plagas (Benbrook, 2012). Por ejemplo, en 1998, 8.2 millones de libras de pesticida (al 3.5%) menos fueron usadas en maíz, algodón, y granos de soya que en 1997 en Estados Unidos, correspondiendo a un incremento en el uso de plantas modificadas genéticamente. Aunque la tendencia fue la de disminuir el uso de agro-químicos durante estos dos años, una excepción fueron los cultivares transgénicos de soya tolerante al glifosato, que necesitaron de mayor cantidad (Wolfenbarger & Phifer, 2000). Entre el período de 1996 a 2011 a nivel mundial hubo una reducción de 473 millones de kilogramos (kgs) de ingrediente activo, que equivalen a una disminución de 8,9% en pesticidas (James, 2012). Sin embargo, aunque ha habido disminución en pesticidas, al tiempo se ha incrementado el uso de herbicidas. Éste incremento de herbicida ha sido con el fin de erradicar malezas (plantas silvestres que crecen rápidamente) que se volvieron resistentes a los herbicidas, e incrementaron en asociación a cultivos de OMGs resistentes al glifosato (Gilbert, 2013; Service, 2013). ¿Por qué las malezas en los campos de cultivos de OMGs se volvieron resistentes a los herbicidas? En los cultivares de OMGs resistentes a herbicidas, se tiende a aplicar un solo agroquímico, principalmente glifosato, en dosis bajas pero varias veces, lo que no mata completamente las malezas, y por el contrario permite que se adapten y generen mecanismos de resistencia y sobrevivencia al herbicida (a esto se le llama presión de selección por glifosato) (Benbrook, 2012). Se predice entonces, que el uso de herbicida en USA incrementará de 1.5 kg por hectárea en 2013 a más de 3.5 kg por hectárea en 2025 como resultado del cultivo de plantas genéticamente modificadas y el consecuente desarrollo de malezas resistentes a herbicidas en asociación a estos cultivos  (Gilbert, 2013).

Como vemos en estos dos ejemplos, tanto el riesgo como el beneficio potencial que se consideraron inicialmente, terminaron no siéndolo o tienen resultados contradictorios. En el primer ejemplo, el riesgo potencial que el polen de plantas transgénicas pueden tener sobre las larvas de la mariposa  terminó por no ser ni un riesgo ni un beneficio. Mientras que en el segundo, al producir plantas transgénicas resistentes herbicida o a insectos, se pudo disminuir la cantidad de agroquímicos. Sin embargo, debido a que las malezas que ocurren en los campos de cultivo de OMGs igualmente se volvieron resistentes a los herbicidas, el uso de este agroquímico ha incrementado.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es que las modificaciones genéticas pueden crear cambios que aumentan la habilidad de los organismos para convertirse en especies invasoras. Los OMGs no son considerados invasivos a priori. Sin embargo, cualquier OMGs que potencialmente se pueda volver una especie invasora pone en riesgo la biodiversidad, ya que puede poner en peligro de extinción otras especies. Sin embargo, cuando los OMGs se hibridan con otras especies cercanas, estos pueden también  llegar a incrementar la diversidad genética a través del flujo genético con las especies nativas o silvestres (Wolfenbarger & Phifer, 2000), ver artículo sobre organismos transgénicos y flujo genético en nuestro blog (http://biogenic-colombia.blogspot.fr/2013/11/organismos-transgenicos-y-flujo-genetico.html). Igualmente, hay que tener en cuenta que no solo el cultivo de plantas transgénicas, sino  en general la deforestación y el uso de tierra exclusivamente para la agricultura (de plantas transgénicas y no transgénicas) ponen en peligro la biodiversidad y el uso de otros recursos ambientales (Gasparri & Grau, 2009).

En conclusión

En la actualidad hay una mayor discusión en cuanto al efecto ambiental, social y económico que los OMGs pueden tener. El debate entre investigadores, granjeros, activistas y compañías productoras de semillas genéticamente modificadas continúa, y la información científica es por lo general inconclusa o contradictoria (Wolfenbarger & Phifer, 2000; Gilbert, 2013). Lo que puede deberse a la misma complejidad de los ecosistemas, que no permiten medir con facilidad todas las interacciones, especialmente las de mayor orden, y a largo plazo. El otro aspecto es que no todos los riesgos y beneficios de los OMGs pueden generalizarse, estos pueden variar espacial y temporalmente, e incluso según la especie y el tipo de transgénico, y deben analizarse caso por caso y en cada área específica (Wolfenbarger & Phifer, 2000).

Considerando el beneficio de los OMGs para la producción de alimentos, materias primas y aplicaciones para la salud, es necesario, no solo buscar mejores mecanismos para evitar que los OMGs se puedan transformar en especies invasoras, sino también, invertir en el estudio e investigación de los ecosistemas para poder tener mejores herramientas y datos que permitan hacer mejores evaluaciones de impacto en el ambiente. Así mismo, es importante generar políticas de investigación que permitan hacer seguimiento antes y después de la introducción de los OMGs, donde estos estudios sean a largo plazo y específicos a cada nuevo OMG que se permita liberar al medio natural.

Bibliografía

Benbrook, C.M., 2012. Impacts of genetically engineered crops on pesticide use in the U.S. – the first sixteen years. Environmental Sciences Europe 24: 1-13.
Berg, P., D. Baltimore, H.W. Boyer, S.N. Cohen, R.W. Davis, D.S. Hogness, D. Nathans, R. Roblin, J.D. Watson, S. Weissman & N.D. Zinder, 1974. NAS ban on plamid engineering. Nature 250: 175.
Chrispeels, M. & D. Sadava, 2003. Plant, Genes and Crop Biotechnology. Jones and Bartlett Publishers Inc, London UK.
Colwell, R.R., R.A. Zilinskas & P.J. Balint, 1998. Genetically engineered marine organisms. Environmental and economic risk and benefits. Kluwer Academic Publishers, Boston, United States of America.
Dhillon, M. & H. Sharma, 2013. Comparative studies on the effects of Bt-transgenic and nontransgenic cotton on arthropod diversity, seedcotton yield and bollworms control. Journal of Environmental Biology 34: 67-73.
Gasparri, N.I. & H.R. Grau, 2009. Deforestation and fragmentation of Chaco dry forest in NW Argentina. Forest Ecology and Management 258: 913-921.
Gilbert, N., 2013. Case studies: A hard look at GM crops. Superweeds? Suicides? Stealthy genes? The true, the false and the still unknown about transgenic crops. Nature 497: 24-26.
Gutrich, J.J., H.H. Whiteman & R.A. Zilinskas, 1998. Characteristics of marine ecosystems relevant to uncontained applications of genetically engineered organisms. In R.A. Zilinskas & P.J. Balint (ed.), Genetically engineered marine organisms. Kluwer Academy Publishers, Boston, United States of America: 31-60.
Hansen Jesse, L.C. & J.J. Obrycki, 2000. Field deposition of Bt transgenic corn pollen: lethal effects on the monarch butterfly. Oecologia 125: 241-248.
James, C., 2012. Situación mundial de los cultivos biotecnológicos/GM: 2012. 18 International service for the acquisition of agri-biotech applications, Manila.
Lapierre, C., B. Pollet, M. Petit-Conil, G. Toval, J. Romero, G. Pilate, J.C. Leple, W. Boerjan, V.V. Ferret, V. De Nadai & L. Jouanin, 1999. Structural alterations of lignins in transgenic poplars with depressed cinnamyl alcohol dehydrogenase or caffeic acid O-methyltransferase activity have an opposite impact on the efficiency of industrial kraft pulping. Plant Physiology 119: 153-164.
Levin, M., 1998. Risk assesment for uncontained applications of genetically engineered organisms. In R.A. Zilinskas & P.J. Balint (ed.), Genetically engineered marine organisms. Environmental and economic risks and benefits. Kluwer Academic Publishers, Boston, United States of America.
Losey, J.E., L.S. Rayor & M.E. Carter, 1999. Transgenic pollen harms monarch larvae. Nature 399: 214.
Muir, W.M., 2004. The threats and benefits of GM fish. European molecular biology organization. Reports. 5| 564-659.
Presley, G.J. & J.N. Siedow, 1999. Applications of Biotechnology to Crops: Benefits and Risks. Council for Agricultural Science and Technology Issue Paper 12: 1-8.
Ronald, P., 2011. Plant genetics, sustainable agriculture and global food security. Genetics 188: 11-20
Sears, M.K., R.L. Hellmich, D.E. Stanley-Horn, K.S. Oberhauser, J.M. Pleasants, H.R. Mattila, B.D. Siegfriedi & G.P. Dively, 2001. Impact of Bt corn pollen on monarch butterfly populations: A risk assessment. Proceedings of the National Academy of Sciences USA 98: 11937-11942.
Service, R.E., 2013. What happens when weed killers stop killing? Science 341: 1329.
Wolfenbarger, L.L. & P.R. Phifer, 2000. The ecological risks and benefits of genetically engineered plants. Science 290: 2088-2093.