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Por Lorena López-Galvis

Soy ingeniera agrónoma de profesión, la verdad no muy consciente de qué iba a estudiar asumí el rol de estudiante en el agro y allí me quede, soy sincera si digo que mi carrera la definió una moneda, fue un cara y sello entre la publicidad y el campo. Desde la semana de inducción me acuerdo que aparecieron los alumnos más ilustres contando lo importante que nuestra formación en un país de vocación agrícola, también siempre oí cosas de que este gobierno reactivara el campo, les hablo de que yo fui primípara en 1999 y si soy sincera otra vez, todavía estoy esperando ese Gobierno reactivador. Sin embargo, algo que si marcó mi vida en esa primera semana de universidad fue encontrarme con estudiantes que estaban de pasantía o tesis en el exterior, sí, tanto el exterior de la Sabana de Bogotá como el exterior de Colombia, alguno de ellos había estado en Europa y otros en zonas verdes o remotas del país… en ese momento decidí que yo saldría del país a hacer algo.

Mi paso por agronomía fue fructífero, disfruté de la Universidad, de las salidas de campo en botas machita espantando mosquitos y sudándola en el campo, llegó el momento de la pasantía y me fui, no tan lejos como esperaba pero salí del confort de mi casa y no volví. Salí a ver el campo colombiano, y hoy hago la reflexión de que luego de más de 10 años no mucho ha cambiado. Inicie con una pasantía en el norte del Valle, trabajé en fertilización orgánica de frutas, un tema que aún hoy es muy interesante, pero que igual hoy no aplica en un cultivo comercial como en los que yo trabajaba, es decir mi trabajo de pasantía quedó allí guardado en papel en 2003, como en muchos casos lo que no tiene continuidad se pierde, y desafortunadamente ese es el caso de la mayoría de pasantías, un entrenamiento corto que se va contigo y que otra persona seguramente repetirá en el siguiente ciclo. La pasantía me mostró lo duro de trabajar en el campo, las condiciones son difíciles, los resultados son inesperados y tienes que contar con muchas personas para poder hacer cualquier actividad experimental. Ese trabajo a sol y sombra durante la pasantía me movió a buscar la comodidad de ambientes más confortables, mudarme a hacer tesis de pregrado en laboratorio, con una linda bata blanca y lejos de las botas pantaneras. Sin embargo, mi realidad fue otra, mi trabajo era sobre tolerancia a estrés hídrico en frijol, es decir las plantas se sembraban bajo condiciones de invernadero y crecían sufriendo la falta de agua, yo hacía mediciones fisiológicas a pleno sol dentro de un invernadero a 38°C, la verdad era que yo también sufría la sequía. Sin embargo durante los ensayos ver plantas verdes y turgentes en condiciones de baja humedad de suelo mientras que otras plantas morían amarillas y deshidratadas, era el reflejo de que esas plantas tenían algo extra, tenían respuestas o mecanismos para usar menos agua, seguir vivas y ser productivas [1]. Por fortuna este trabajo siguió en curso y ha dado muy buenos frutos como líneas mejoradas de frijol con tolerancia a sequía y calor [2].

CIAT (Centro Internacional de Agricultura Tropical) fue mi escuela en investigación, el estado del arte en investigación en plantas a nivel nacional estaba, creo que aún, está allá. CIAT me dejó impreso en la mente que en Colombia se puede hacer ciencia de muy buena calidad y ciencia que tiene un enfoque aplicativo a resolver problemas agrícolas reales. Esta escuela me dio el empujón para mudarme a lugares fríos y desarrollados, y finalmente cumplir ese sueño de carrera, salir del país a hacer algo, ese algo fue mi doctorado. Me fui a Europa, luego de aplicar a varias becas, Fullbrigth, Marie-Curie, aplicaciones directas con promotores en el Reino Unido y en CSIRO en Australia, la primera respuesta positiva fue de Bélgica y allá me mudé, afortunadamente estaba paga por el Gobierno Belga y no le debía plata a nadie en Colombia. La historia es mucho mejor porque mi compañero de viaje también logró una beca doctoral allá, así que empacamos maletas y a trabajar en otro mundo.

El VIB en Bélgica me entrenó en biología molecular, ahora sí solo laboratorio y bata blanca. Lo que ví en CIAT como plantas verdes en sequía correspondía a mecanismos como desarrollo de raíces más largas y profundas creciendo en el suelo, eran estomas que respondían rápidamente al efecto de cierre estomático causado por hormonas que traducen señales de estrés abiótico en la planta, era la acumulación de azucares y metabolitos con la trehalosa-6-fosfato. Entender que los fenotipos que reconocía a partir de mis ensayos en CIAT dependían del ADN y las proteínas de las plantas fue el complemento perfecto en mi desarrollo científico. El laboratorio donde trabajé era/es realmente bueno, con las ultimas herramientas en tecnología, siempre encontrabas respuestas con tus colegas en el pasillo y si nadie allí sabía del tema que planteabas siempre habían conexiones con otros laboratorios para ayudarte a resolver la pregunta de investigación; no había restricciones en nada, simplemente pedías y tenías tus reactivos y demas. Eso es importante, encontrar un lugar de discusión y de argumentación, la competencia y el trabajo duro e inteligente motivan a seguir en ese ritmo. Realmente no encuentras la razón para dejar de estar en un lugar así, o para dejar de hacer “ciencia” bajo esas condiciones ideales.

Pero llegó el fin del doctorado y con él la pregunta de siempre ¿y ahora qué? ¿Qué voy a hacer? Mi respuesta era moverme a otro lugar porque quedarse en el mismo entorno siempre lo he considerado un poco vicioso. Opciones siempre había, era volver a iniciar como cuando busqué el doctorado, tocar puertas, buscar becas, convocatorias. Sin embargo, creo que hay que pensarlo bien, ver a futuro lo que queremos hacer, y esta la otra pregunta ¿quiero volver a Colombia? ¿Cuándo es tiempo de volver? Yo pensaba, un postdoc de tres años no me caería mal, otro rato en Europa tampoco me caería mal y seguir el ritmo en investigación no es para nada malo. De cierta manera gran parte de esa decisión de seguir o cambiar completamente de rol (porque el volver a Colombia es una caja de sorpresas) depende de las opciones que salgan, yo pienso que a veces el mundo es el que nos mueve más que nosotros mismos, de pronto tu líder de grupo te dice que te puede extender tu posición para que termines tu publicación o que este proyecto nuevo tiene fondos, pues que afán para que te vas a ir, te quedas un rato más y evades el miedo al cambio. Creo que yo andaba un poco en eso de quedarme afuera, pero mi pensamiento no era exactamente en seguir el rol de postdoc, porque a futuro la verdad es que la escala de ascenso es muy empinada, llegar a ser Investigador Principal se ve bastante lejos, aunque cabe decir que conozco muchos casos de colombianos que salieron a Estados Unidos y ahora son profesores asociados en universidades de allá;  la otra opción era la industria, en mi caso trabajar con una multinacional en desarrollo agrícola, lo que sabía de ese tipo de trabajo era que el estrés era muy alto pero al tiempo muy bien pago, así que porque no intentarlo. Pues, mi vida no era solo mi decisión, mi compañero de viaje el que hizo mi estancia afuera mucho más fácil y feliz, también había tomado su decisión de vida luego del doctorado. Él, a diferencia de mí, si tenía claro el panorama desde mucho tiempo atrás, desde el colegio había tenido en su cabeza el oficio de ser profesor, y al salir de Colombia se imprimió en su ser el devolver algo de su conocimiento al país, por lo tanto para él ser PhD significaba que era hora de volver a Colombia.

Volver a Colombia fue para mí una decisión de corazón, aun al regreso los dos estábamos aplicando a convocatorias afuera, en caso de que el regreso no fuera como esperábamos. ¿Qué esperábamos? Trabajar y hacer una vida de nuevo en Colombia, habíamos salido del país siendo Asistentes de Investigación y queríamos volver a hacer eso pero a otro nivel. Sin embargo, Colombia no ofrece mucho, las opciones de trabajo son academia o centros de investigación, porque la industria nacional no está interesada en conocimiento;  por donde se mire no es fácil conseguir plaza de trabajo ni en una cosa ni en la otra. Talvez es mejor hacer esa búsqueda desde afuera, empezar a buscar contactos y hablar con gente para así volver con algo más seguro, como fue el caso de cerebros fugados que aplicaron a uno de los intentos de Colombia por atraer investigadores altamente calificados, programa que desafortunadamente no fue acertado en muchos casos. 

La vida sonrió y Bingo! mi compañero de viaje consiguió trabajo en academia, en este caso fue la combinación de factores, como lo es estar en el momento justo y ser bueno en lo que haces. Con uno de los dos fijo y feliz en su labor, ahora me quedaba el turno a mí. Yo empecé recontactando gente, apliqué a posiciones abiertas en entes nacionales, privados, para ciencia o administración en ciencia, llené papeles, formas, hice entrevistas, presentaciones, ensayos, etc; el resultado no era nada positivo, ¿será que no estaba tocando las puertas correctas?, la experiencia de estas aplicaciones me dijo que si son las puertas correctas, si conoces a alguien que esté detrás de ellas. Así de esa manera no sintiéndome frustrada por no aprovechar acá lo que aprendía afuera, pero con la cabeza fría me dí cuenta que seguramente no haría “ciencia” en Colombia.

Volví hace 4 años, soy profesora hora catedra en una Universidad, he hecho evaluaciones de proyectos, he sido participe del desarrollo de otros, y ahora soy postdoc de la Universidad de Tokio pero trabajo en Colombia.  ¿Qué cómo se ha dado todo esto? Por contactos y referencias. Alguien que te conoce, te referencia y así se da el proceso. Ahora, la historia de la Universidad de Tokio ha sido también una combinación de factores, estar en el lugar adecuado,  ser bueno en lo que uno hace y que la persona indicada lo sepa. De esa manera mi trabajo anterior en CIAT me abrió la puerta y volví al agro colombiano, trabajo en fincas arroceras pero hago investigación, estoy en un proyecto de cooperación internacional donde el conocimiento japonés se quiere transmitir a los arroceros colombianos en pro de un mejor uso de recursos hídricos, nitrógeno ayudados de mejoramiento genético y tecnología agrícola. Regresé a trabajar al sol, sudándola en las botas pantaneras, no estoy de bata en el laboratorio pero puedo decir que algo de mi trabajo quedará en el país, que estoy aportando al desarrollo del campo y a fortalecer nuestra agricultura. Ahora bien, llendo al campo y viendo el efecto de la sequía en el campo, oyendo las noticias y aceptando que no hay agua para tantas hectáreas sembradas en el país, me queda la pregunta ¿dónde quedaron esas plantas verdes tolerantes a sequia con las que alguna vez trabaje? ¿O las raíces largas que buscan agua en perfiles profundos del suelo? ¿Dónde está el reflejo de esa investigación en el campo, en el lugar donde se necesita? ¿sigue en los anaqueles de las revistas de las revistas de investigación o en los informes de resultados de los proyectos? Muy tristemente esa transición de investigación a aplicación real no se dá efectivamente, porque muchos proyectos son de ciencia aplicada, la cual es financiada bajo la premisa de que esa investigación resultará en un producto para vender, y si se vende es porque hay una empresa detrás del negocio. ¿Será que hay empresas dedicadas a dar tecnología a la agricultura de subsistencia o al pequeño agricultor? Pues asi como en Colombia no hay, en países desarrollados menos; la barrera para romper esas instancias y movernos a ciencia realmente aplicada está lejos de nuestro control.

Regresé al país y ha valido la pena… Bueno, aunque en mi caso la barrera de presupuesto para investigación no existe porque el dinero es japones, si lo es en infraestructura tanto física como administrativa, y más allá de eso en la barrera mental de nuestras instituciones. Aún nos falta tener metas claras, pensar objetivamente y entender que es lo importante para el desarrollo agrícola, los funcionarios deben dejar de hacer papeleo y firmar para realmente pensar. Estoy muy positiva viendo que se está gestando un cambio en las instituciones que están detrás de la agricultura, están abriendo plazas para PhD y MSc que traerán sangre nueva y conexiones internacionales para darle un empujón fuerte al agro, han pasado 10 años desde que me gradué de agronomía y creo que ya es tiempo de cambiar.

Cuando se acabe mi proyecto con Japón volveré a estar en la realidad de cuando regrese del doctorado, a buscar trabajo a largo plazo, no sé cuál será mi fortuna, lo que sí sé es que mi pelea interna es por ser feliz, a veces viendo como Colombia está tan patas arriba, solo dan ganas de irse, yo no culpo a los que salen del país por la razón que sea y no quieren regresar, es mejor irse que quedarse a quejarse por todo y por todos, depronto soy conformista y no me acuerdo que afuera del país puedo estar mejor, sin embargo para mí lo importante es ser feliz, y aquí, en mi hogar, lo soy.

Referencias

[1] López-Galvis, L. 2012. ¿Qué le sucede a una planta cuando tiene sed?. Disponible en el Blog BIOGENIC http://biogenic-colombia.blogspot.com.co/2012/12/que-le-sucede-una-planta-cuando-tiene.html 
[2] Polania, J. 2015. Mitigando el cambio climático: desarrollo de fríjol tolerante al calor. Disponible en el Blog BIOGENIC http://biogenic-colombia.blogspot.com.co/2015/06/mitigando-el-cambio-climatico.html 

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Más allá de la biología del cáncer: Cáncer y sociedad

por Mauricio Quimbaya

El cáncer es una enfermedad mortal que ha adquirido características pandémicas. Según los datos más recientemente compilados y analizados por GLOBOCAN (una división de la organización mundial de la salud, cuyo objetivo principal es el de proveer estimaciones actualizadas de la incidencia, la mortalidad y la prevalencia del cáncer en el mundo), en el año 2012 a nivel global se reportaron 14.1 millones de nuevos casos, 8.2 millones de muertes asociadas a la enfermedad y 32.6 millones de personas sobreviven con la enfermedad luego de que se les hubiera diagnosticado (supervivencia luego de 5 años tras el diagnóstico) (http://globocan.iarc.fr/Default.aspx). En Colombia, según el instituto nacional de cancerología en el año 2011 (datos más recientes), cerca de 32 mil personas perecieron a causa de distintos tipos de cáncer (http://www.cancer.gov.co/content/estadisticas).

El cáncer es una enfermedad poligénica, altamente heterogénea y de causas compuestas y diversas. Esto quiere decir que para el surgimiento y progreso de la enfermedad es necesaria la alteración de distintos y múltiples procesos celulares que al combinarse con condiciones medio ambientales determinadas y hábitos de vida particulares, convergen de una manera causal en el origen de la enfermedad. Los distintos tipos de cáncer son tan disímiles en sus causas, síntomas, características y posibles tratamientos, que más que una única enfermedad, el proceso de carcinogénesis es un cúmulo de enfermedades distintas que convergen en una serie de marcas distintivas que permite su agrupamiento (Goodarzi, Elemento, & Tavazoie, 2009).

Biológicamente, el cáncer es un proceso y como proceso, requiere de múltiples causas genéticas y alteraciones celulares que se aúnan a través del tiempo para iniciar la enfermedad. Pese a la alta heterogeneidad de la enfermedad, en el año 2000, los científicos Robert Weinberg y Douglas Hanahan, propusieron seis características distintivas (en inglés cancer hallmarks) del proceso carcinogénico que son comunes a los distintos tipos de cáncer (Hanahan & Weinberg, 2000). Posteriormente, en el año 2011, Weinberg y Hanahan, añadieron otras cuatro nuevas características a las seis ya propuestas para completar diez características sello del proceso de carcinogénesis (Hanahan & Weinberg, 2011). Dichas marcas representativas de la cancerogénesis, especifican una serie de procesos celulares cuya alteración funcional es propia de los distintos tipos de cáncer y por lo tanto, tipifican una serie de marcas distintivas del proceso carcinogénico. Dichas marcas distintivas del cáncer son: la perdida en el control de la proliferación celular, la resistencia a la muerte celular programada, el efecto evasivo a supresores de crecimiento, la activación de mecanismos invasivos y de metástasis, la inmortalidad celular, la inducción del proceso de angiogénesis (formación de vasos sanguíneos), la alteración de la regulación energética celular, la acción de mecanismos para evitar la destrucción inmunitaria, la inducción de eventos inflamatorios sostenidos y la inestabilidad genómica (Hanahan & Weinberg, 2000, 2011).

En el presente escrito he querido ir más allá de la biología del cáncer para realizar una comparación entre la crisis actual de la sociedad y de las instituciones estatales colombianas con el inicio y progreso del proceso carcinogénico. Para esto, dado que el cáncer es un proceso y el declive de la sociedad que se combina con el deterioro de las instituciones también se puede asumir como un proceso (Buchanan, 1975), he realizado un símil entre algunas de las marcas distintivas del cáncer y lo que yo considero, son las marcas distintivas del proceso de degradación social que actualmente es característico de la sociedad colombina. El presente ejercicio podría decirse que tiene un objetivo dual. Por una parte me interesa hacer más comprensible el entendimiento del proceso carcinogénico, por medio del entendimiento de las bases fundamentales que representan sus marcas distintivas y para esto, creo que una comparación directa con situaciones asentadas en la realidad nacional, puede ser de utilidad. En contraposición, aunque no soy antropólogo o sociólogo, creo que es factible pensar en la situación actual de nuestro país como un proceso causal en el que distintas marcas distintivas de alteración en lo social y en lo institucional han convergido para producir una nación enferma que lucha contra su propio deterioro interno, en contra de su propio proceso cancerígeno autodestructivo.
El cáncer se define como la pérdida de identidad celular dentro de un contexto tisular, en donde una célula o un grupo de células escapan de sus compromisos funcionales para entrar en un estado de independencia funcional que altera directamente la homeostasis celular, tisular y organísmica (Bronchud, 2002; Dvorak, 1986; Hahn et al., 1999; Hayflick, 2000; Kinzler & Vogelstein, 1997; Laubenbacher et al., 2009). En otras palabras, la célula cancerígena se caracteriza por la pérdida de funciones particulares, o la ganancia de otras ajenas a su compromiso celular dentro de un tejido específico. La célula cancerígena es una célula anárquica. Biológicamente, se habla de un proceso de dediferenciación celular en donde las células transformadas malignamente pierden las características estructurales y funcionales típicas de una célula terminalmente diferenciada y adquieren un estado híbrido en donde ya son ajenas al tejido en donde pertenecen.

El escritor colombiano William Ospina en su libro “Pa' que se acabe la vaina” sugiere a la falta de identidad como colombianos como una de las principales causas de nuestra caída como sociedad. Según el escritor, existe más una unidad regional que una identidad propia como país. La diversidad geográfica, histórica y cultural une a las regiones pero nos distancia como nación hasta el punto que no hay una identidad definitoria nacional. Adicionalmente muchas de las características que nos reconocen tanto nacional como internacionalmente como colombianos, son atributos negativos y antivalores. La llamada malicia indígena y el adagio popular de “a papaya puesta papaya partida”, propone Ospina, nos identifica como colombianos, más allá, carecemos de características convergentes como sociedad (Ospina, 2013). Personalmente considero que dicha carencia de identidad, enmarcada en un contexto de violencia continuada a través de nuestra historia como nación, hace que muchos de nuestros deberes como ciudadanos no los cumplamos o porque no los creemos importantes o porque razonamos que nada cambiará ejerciendo dichos deberes. No ejercemos nuestro derecho y deber de votar, no denunciamos actos ilícitos, preferimos callar ante el delito, somos evasores de impuestos, anteponemos el bien propio al bien común, somos beligerantes por naturaleza, no reconocemos nuestras propias faltas y más bien las soslayamos o las entregamos a otros y carecemos de memoria y de conciencia de país. No reconocemos nuestro papel como individuos, constructores de una sociedad, no somos conscientes de nuestro rol individual como generadores de cambio. No poseemos identidad nacional, somos anárquicos, somos y crecemos fuera de las normas y en ese sentido, nos comportamos como una célula cancerígena que no reconoce ni límites ni funciones, liberándose así del control contextual del medio en el que se encuentra. El cáncer surge pues en nuestra sociedad como un proceso convergente, en el que múltiples factores fallan y se debilitan para culminar con la pérdida de nuestra identidad como colombianos. Analizaremos a continuación, algunos de dichos factores que surgen a costa de la perdida de nuestra identidad.

Primera marca distintiva del cáncer: la pérdida del control de la proliferación celular
La mayoría de nosotros reconocemos esta característica distintiva del cáncer y la asociamos con el proceso carcinogénico en sí. Mas si bien, aunque la pérdida del control de la proliferación celular, es una marca distintiva del cáncer, ésta en sí, por si sola, no es suficiente para la transformación neoplásica de la célula.

En la mayoría de nuestros tejidos adultos existe un grupo de células encargadas de sostener la funcionalidad del tejido a partir de la producción de los distintos tipos celulares pertenecientes a dicho nicho celular. A este grupo de células se les conoce como células madre adultas y son las células que se encuentran en constante división durante toda nuestra historia personal como entes biológicos. El proceso de división celular, característico de las células madre, es un proceso de división controlado en el espacio y en el tiempo. El modelo del origen y progreso del proceso carcinogénico basado en células madre sostiene que una célula madre adulta puede sufrir cambios o alteraciones a causa de mutaciones específicas que por una parte, aceleran su proceso de división y por otra, hacen este proceso independiente de eventos regulatorios que lo limitan (Goding, Pei, & Lu, 2014; Shah & Allegrucci, 2013; Sperka, Wang, & Rudolph, 2012; Tabar & Studer, 2014; Vermeulen & Snippert, 2014). Este acelerado proceso de división, independiente del control ejercido por el contexto tisular, magnifica la posibilidad de que la maquinaria de replicación celular cometa errores en el proceso de división. Una mayor tasa de división celular representa una mayor tasa de mutación, la cual, al ser aleatoria, afecta distintos procesos celulares que al ser alterados funcionalmente convergen en la producción de una célula cancerosa. Si bien el proceso alterado de la división celular no representa en sí una célula maligna, éste sí es una plataforma que impulsa la transformación neoplásica.

Equipararé la pérdida de control sobre la proliferación celular a la falta de educación en nuestra sociedad. Aunado al pensamiento de Acero y colaboradores (Acero, Escobar & Castellanos, 2007), considero a la falta de educación como la base sobre la cual se originan, crecen, proliferan y se diversifican los distintos problemas de nuestra nación. Si bien, la ausencia de educación y la carencia de una de educación de calidad no representa per sé un delito o un hecho punible, ésta sí es la base sobre la cual se forjan la mayoría, sino todos, los delitos de nuestra sociedad. En este sentido, la falta de educación es equivalente a la marca distintiva del cáncer conocida como la pérdida del control sobre la proliferación celular.

En este punto, con carencia de educación, no solo me refiero a la falta de educación académica, sino también a la falta de educación en valores, que es deber tanto de las instituciones educativas como de la familia y del entorno comunitario. Sin lugar a dudas, una de las principales funciones del proceso educativo, es el de generar ciudadanos con una mente crítica, capaz de tomar decisiones basándose en el análisis consiente del contexto social, político y cultural en el que se han de tomar dichas decisiones. La formación de dicha mente crítica debe ser forjada en el tiempo, por medio de un acceso permanente y continuo a la educación, desde la básica primaria hasta la educación superior. En Colombia, solo el 80 % de los niños culminan su formación básica primaria. Posteriormente, de cada cien estudiantes que acceden al bachillerato solo cuarenta y seis, accedan a la educación superior, y de esos estudiantes, solo veinte tres obtienen un título profesional (http://menweb.mineducacion.gov.co/seguimiento/estadisticas/). Solo un mínimo de la población logra tener una formación constante que contextualmente, favorece la formación de una mente crítica. De igual manera, no es coincidencia que los países que más invierten en educación y en formación intelectual y de valores (Finlandia, Noruega, Suecia, Suiza, Dinamarca, Corea, Japón, Canadá y Bélgica) sean a su vez las naciones con menores tasas de inequidad, menores tasas de corrupción, índices de violencia reducidos y alta producción tecnológica y científica (http://www.iaea.info/documents/paper_4d51c29d.pdf o https://openknowledge.worldbank.org/bitstream/handle/10986/7154/wps4122.pdf). Creo firmemente que la educación genera alternativas de vida, abre puertas hacia el trabajo responsable y autocrítico y forja mentes. Por el contrario, considero que la ausencia de la misma, o la mediocridad en sus parámetros formativos, modifica negativamente sociedades, induce a la indiferencia y conduce ineluctablemente a la inequidad social. Desde este punto de vista, la falta de educación o la mediocridad de la misma, al igual que la ausencia de control en la proliferación celular, es una plataforma que sustenta las demás marcas distintivas del deterioro social de nuestra nación.

Cada una de las diez marcas distintivas del cáncer tiene su equivalente específico dentro del contexto sociopolítico colombiano. Tal como se ha señalado, la perdida en el control de la proliferación celular encuentra su equivalente en la carencia de educación, pero el resto de sellos del cáncer, también tienen sus homólogos sociales y políticos en nuestra nación. Sin embargo, debido a que el escrito resultante de la descripción y justificación de cada una de estas marcas sería demasiado extenso para este espacio de expresión, me doy por satisfecho con que se entienda la relación que quiero construir, y que me comprometo a seguir desarrollando en futuras entregas, mediante la analogía que acabo de construir entre la falta de educación y la pérdida del control sobre la proliferación celular.

Por ahora me gustaría resaltar a manera de conclusión que más que un hecho fortuito, la enfermedad del cáncer es un proceso y como tal, está definido por dinámicas específicas que surgen y se modifican en el tiempo y en el espacio. De la misma manera, considero que el deterioro de la sociedad colombiana es un proceso y como tal, es más fácil de identificar, analizar y pronosticar, si se entienden individualmente, las marcas distintivas de este proceso de deterioro y autodestrucción. De igual manera, no quiero parecer pesimista. El cáncer es una enfermedad curable, siempre y cuando sea diagnosticada a tiempo. De igual manera, los constantes avances científicos, han permitido el entendimiento del proceso carcinogénico y, cada día, nuevas alternativas preventivas, diagnósticas y terapéuticas surgen como nuevas esperanzas para combatir la enfermedad. Por extrapolación, también confío en un nuevo paradigma cultural que se está gestando en Colombia, fundamentado en la construcción de una nueva conciencia social y política basada en la igualdad, la justicia, el respeto, la tolerancia, la dignidad y el trabajo dedicado y constante que sin lugar a dudas permitirá la construcción de un nuevo país. Tal como el cáncer, pienso que la enfermedad ancestral que aqueja a nuestro país no solamente es tratable, sino también curable. Se avecinan tiempos de cambio.

Referencias

Acero, A., Escobar, F., & Castellanos, G. (2007). Factores de riesgo para violencia y homicidio juvenil. Revista Colombiana de Psiquiatría, 37(1), 78-97.
Bronchud, M. H. (2002). Is cancer really a 'local' cellular clonal disease? Med Hypotheses, 59(5), 560-565.
Buchanan, J. M. (1975). The Limits of Liberty: Between Anarchy and Leviathan (First ed.). United States of America: University of Chicago.
Dvorak, H. F. (1986). Tumors: wounds that do not heal. Similarities between tumor stroma generation and wound healing. N Engl J Med, 315(26), 1650-1659. doi: 10.1056/nejm198612253152606
Goding, C. R., Pei, D., & Lu, X. (2014). Cancer: pathological nuclear reprogramming? Nat Rev Cancer, 14(8), 568-573. doi: 10.1038/nrc3781
Goodarzi, H., Elemento, O., & Tavazoie, S. (2009). Revealing global regulatory perturbations across human cancers. Mol Cell, 36(5), 900-911. doi: 10.1016/j.molcel.2009.11.016
Hahn, W. C., Counter, C. M., Lundberg, A. S., Beijersbergen, R. L., Brooks, M. W., & Weinberg, R. A. (1999). Creation of human tumour cells with defined genetic elements. Nature, 400(6743), 464-468. doi: 10.1038/22780
Hanahan, D., & Weinberg, R. A. (2000). The hallmarks of cancer. Cell, 100(1), 57-70.
Hanahan, D., & Weinberg, R. A. (2011). Hallmarks of cancer: the next generation. Cell, 144(5), 646-674. doi: 10.1016/j.cell.2011.02.013
Hayflick, L. (2000). The illusion of cell immortality. Br J Cancer, 83(7), 841-846. doi: 10.1054/bjoc.2000.1296
Kinzler, K. W., & Vogelstein, B. (1997). Cancer-susceptibility genes. Gatekeepers and caretakers. Nature, 386(6627), 761, 763. doi: 10.1038/386761a0
Laubenbacher, R., Hower, V., Jarrah, A., Torti, S. V., Shulaev, V., Mendes, P., . . . Akman, S. (2009). A systems biology view of cancer. Biochim Biophys Acta, 1796(2), 129-139. doi: 10.1016/j.bbcan.2009.06.001
Ospina, W. (2013). Pa que se acabe la vaina. Bogotá D.C.: Editorial Planeta.
Shah, M., & Allegrucci, C. (2013). Stem cell plasticity in development and cancer: epigenetic origin of cancer stem cells. Subcell Biochem, 61, 545-565. doi: 10.1007/978-94-007-4525-4_24
Sperka, T., Wang, J., & Rudolph, K. L. (2012). DNA damage checkpoints in stem cells, ageing and cancer. Nat Rev Mol Cell Biol, 13(9), 579-590. doi: 10.1038/nrm3420
Tabar, V., & Studer, L. (2014). Pluripotent stem cells in regenerative medicine: challenges and recent progress. Nat Rev Genet, 15(2), 82-92. doi: 10.1038/nrg3563
Vermeulen, L., & Snippert, H. J. (2014). Stem cell dynamics in homeostasis and cancer of the intestine. Nat Rev Cancer, 14(7), 468-480. doi: 10.1038/nrc3744

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Por Mauricio Quimbaya


No es posible concebir en los albores del siglo XXI un desarrollo social y económico sostenible, competitivo y fructífero sin una fuerte inversión en educación y sin una clara política de fomento a la ciencia y a la tecnología. Educación ciencia y sociedad son términos que se encuentran íntimamente ligados como eslabones consecutivos en la cadena del desarrollo, y la pronunciada diferencia que existe en términos de calidad de vida entre países del primer y tercer mundo, radica en parte en la percepción que naciones y gobiernos tienen acerca de ellos. Mientras que para países en vía de desarrollo como lo son los países de nuestra América latina, educación, ciencia y sociedad son términos superfluos, aislados, independientes y sin ninguna relación de retroalimentación, para los países desarrollados, son términos interdependientes, que se conjugan y retroalimentan constantemente en un círculo dinámico, el cual es la base de un desarrollo social sostenible. Son pues la masificación de la educación a todos sus niveles y la inversión en ciencia y tecnología estrategias viables y urgentes que se hacen preponderantes si deseamos que nuestros países latinoamericanos salgan del anquilosamiento y desigualdad social al cual nos hemos visto relegados durante siglos.


En el presente ensayo, daré ejemplos concretos en los cuales la ciencia y la educación han sido pilares fundamentales para el avance de ciertas sociedades y para la generación de bienestar en sus gentes; de la misma manera argumentaré a favor de la inversión en ciencia y tecnología como una estrategia prioritaria para que los países latinoamericanos empiecen la ruta de la autosuficiencia y de la competitividad internacional; y como ejercicio final, me gustaría preguntarle al lector si cree que existen otras formas o estrategias que ayudarían a nuestros países a salir de la actual desigualdad social en que vivimos y si consideran que una mayor inversión en ciencia y tecnología podría cambiar en algo el panorama social de nuestras naciones.



La ciencia como fuente de desarrollo: Algunos ejemplos.


Me atrevería a afirmar que todos somos concientes de los avances científicos que facilitan y hacen más llevadera nuestra vida diaria. Uno de los ejemplos más notorios del impacto de la ciencia sobre la sociedad son las telecomunicaciones. Ha sido tan grande su impacto, que no podemos negar el papel que han tenido la televisión y la radio en la difusión de la información, facilitando su acceso a todo tipo de personas y sociedades. Es así como la investigación de Charles K. Kao en fibras ópticas por la cual obtuvo el premio Nobel de Física en 2009, revolucionó al mundo dado que sus estudios permitieron el desarrollo de lo que ahora conocemos como internet [1]. Igualmente, vale la pena considerar como desde el medievo, hasta nuestros días, la expectativa de vida del ser humano ha aumentado casi cuarenta años, gracias a desarrollos científicos que no resultan ajenos a nadie como lo son los antibióticos y las vacunas.


La ciencia es una poderosa herramienta que desde una perspectiva epistemológica, tiene como fin último mejorar la calidad de vida de los seres humanos. Sin embargo, no podemos olvidar que ésta, es uno de los principales elementos generadores de conocimiento, debido a que el método científico tiene su base en metodologías que buscan validar o falsear teorías (bajo un esquema Popperiano) a partir de la observación de la naturaleza y de nuestro entorno y son estos métodos y sus aplicaciones algunos de los generadores primarios de conocimiento. Se ha mencionado en este inicio de siglo, que “el conocimiento es el oro del nuevo milenio”, hay pugnas por acceder al conocimiento y a la información, el conocimiento y la invención, se están protegiendo con legislaciones y con patentes. Existen pocas cosas actualmente que sean más valoradas que el conocimiento per se y esto se debe fundamentalmente a dos cosas: en primera instancia podemos decir que la búsqueda del conocimiento científico enseña a pensar, esto se debe a que el método científico está precisamente diseñado para aprobar o para falsear hipótesis, para sustentar argumentos de una manera lógica y para buscar respuestas alternativas a un problema dado, todo esto genera una estructura de pensamiento congruente que no solo es válida para generar respuestas a interrogantes científicos, sino también para razonar efectivamente en cualquier momento o circunstancia. Dado que la situación actual de países latinos como el nuestro, llama a la búsqueda de respuestas y soluciones prácticas tanto inmediatas como a largo plazo, una educación básica científica podría ser clave si se quiere buscar nuevas opciones para tratar de mejorar la calidad de vida en países como el nuestro. En segunda instancia, podemos afirmar, que el conocimiento científico, puede traducirse en productos que generan un impacto en la sociedad, que a parte de generar bienestar, producen también beneficios económicos que pueden ser reinvertidos en educación, ciencia y/o tecnología o en nuevos productos necesitados por comunidades específicas.



La vacuna contra el cáncer de cerviz: Un invento científico impulsor de bienestar económico.


El cáncer cervical es el quinto tipo de cáncer más común entre la población de mujeres de todo el mundo, aproximadamente 471,000 nuevos casos son diagnosticados cada año y se estima que una mujer muere a causa de este tipo de cáncer cada dos minutos. En países en vía de desarrollo, esta enfermedad es la segunda más común entre la población femenina, representando 300,000 decesos al año, siendo en America central, Suramérica, el Caribe, el sur de África y el sureste Asiático, donde tiene su mayor incidencia, desafortunadamente la mayoría de mujeres de estas regiones no tienen acceso a exámenes rutinarios que podrían diagnosticar tempranamente y así prevenir la enfermedad [2]. Cerca de la mitad de los casos de cáncer de cuello uterino, son causados por un tipo particular de virus (para una mejor comprensión acerca de qué es un virus, se recomienda: Galindo, L. M “H1N1 vacunarse o no vacunarse” [3]), el virus del papiloma humano HPV-16 (por sus siglas en inglés) que se transmite por contacto sexual y que es causante directo de la enfermedad.


En el 2002 un grupo de investigadores, a partir de evidencia científica generaron el conocimiento necesario para desarrollar una vacuna contra el virus HPV-16, resultados que fueron publicados por primera vez en la revista científica The New England Journal of Medicine [4]. La metodología necesaria para el desarrollo de la vacuna fue patentada y luego de varios años de pruebas clínicas, la compañía farmacéutica GlaxoSmithKline licenció dicha patente y liberó al mercado la vacuna en contra del virus del papiloma humano causante del 50% de los canceres de cerviz, bajo el nombre de Cervarix. Ceravix no solo es una vacuna preventiva que protegerá a la población femenina de este tipo particular de cáncer, ya que por lo menos en Europa y en los EEUU todas la entidades prestadoras de salud está obligadas a administrarla gratuitamente a quien la solicite, sino que ha generado ganancias por 199 millones de dólares desde su aprobación y se espera que el presente año las ventas superen los 1.4 billones de dólares en ganancias [5]. De igual manera GlaxoSmithKline es una multinacional británica que anualmente genera 11.09 billones de dólares en ganancias, de los cuales, en promedio, más de un billón son destinados al pago de impuestos solo en Inglaterra y Estados Unidos [6]. Si tenemos en cuenta que otras compañías farmacéuticas y biotecnológicas como Johnson & Johnson, Pfizer, Bayer y Novartis se encuentran entre las 100 compañías con mayores ganancias a nivel mundial [7], podemos deducir que los impuestos que dichas compañías pagan, los cuales son reinvertidos en el desarrollo y fomento de la ciencia y en la producción de nuevas tecnologías no son nada despreciables. El ejemplo anterior, no se da para justificar la presencia política y la fuerte influencia económica que ciertas multinacionales ejercen sobre gobierno y sociedades, pues evidentemente el conocimiento científico direccionado de una manera específica también puede verse traducido en control y opresión, sino, para resaltar que dicho conocimiento dirigido de una manera ética y sin monopolios no solo es útil para la generación de nuevas herramientas destinadas a mejorar la calidad de vida de los seres humanos, sino que a su vez pude brindar estabilidad económica a un determinado grupo social o nación.


No es una coincidencia que los países con mayor Producto Interno Bruto, sean a su vez los países que más reinvierten parte de dichos fondos en la generación de ciencia y tecnología. En el 2008 el PIB de países como EEUU, Japón, Alemania, Francia y Reino Unido fue de más de dos mil billones de dólares, de los cuales, en promedio un 2.5% fue reinvertido en ciencia y tecnología, mientras que en el caso Colombiano de un PIB de aproximadamente cuatrocientos mil millones, tan solo un 0.5% fue reinvertido en estos mismos ítems [8]. Es claro pues, que mientras para países industrializados es un imperativo invertir en desarrollo científico y tecnológico, para países en vía de desarrollo no lo es. He aquí pues el primer círculo de desarrollo que une íntimamente ciencia y sociedad; entre más fuerte sea la inversión en ciencia, más y de mejor calidad será el conocimiento que se genere en determinadas áreas. Conocimiento cuya aplicabilidad no solo se verá traducida en productos que traerán bienestar a la sociedad, sino que también, al ser productos que satisfagan una necesidad específica, ofrecerán un beneficio económico, el cual puede ser utilizado o bien para ser reinvertido en nuevos estudios que traerán nuevas soluciones, generarán nuevas herramientas y producirán nuevos beneficios a la sociedad o en el cubrimiento de otro tipo de necesidades básicas.



La inversión en educación y ciencia es fundamental en tiempos de crisis.


La ciencia, la tecnología y la educación son herramientas fundamentales en tiempos de crisis para reinstaurar el bienestar económico y la estabilidad social. Luego de la segunda guerra mundial Japón perdió el 42% de la riqueza nacional y el 44% de la capacidad industrial, la nación estaba azotada por la devastación y el hambre. En 1947 se redactó una nueva constitución cuyo principal fin fue el de generar medidas que permitieran que Japón volviera a ser una potencia mundial en el menor tiempo posible. Entre dichas medidas cabe destacar dos de ellas: la primera, estableció a la educación como una prioridad, el dinero del gobierno fue invertido en enseñanza, se estableció una educación gratuita básica de nueve años y tres años más opcionales de enseñanza media, el total de la población Japonesa debería tener estos 12 años de educación totalmente financiada por el estado sin ningún tipo de restricción. La segunda medida fue la casi prohibición de la llegada de tecnología extranjera, se creó un departamento de empresa, cuyo objetivo fue el de desarrollar de modo estratégico las empresas del país y crear un entorno favorable a la competencia. El dinero que no se invertía en educación o en la reforma agraria operante, se invertía en la creación de fondos y subsidios para nuevas empresas que buscaran soluciones a las necesidades del pueblo Japonés, en otras palabras se invirtió en ciencia y tecnología; fue así como surgieron pequeñas empresas que luego se convertirían en gigantes multinacionales como Honda o Sony [9].


Algo similar ocurrió con Corea, nación que luego de la guerra, invirtió todo su capital en educación gratuita y en el desarrollo de nuevas tecnologías. Seúl es conocida actualmente como “la ciudad digital” y como “la capital mundial de la tecnología”, Samsung es líder en tecnología audiovisual, Hyundai y Daewo, no solo son marcas reconocidas de automóviles, sino que también son las dos astilleras de barcos más grandes del mundo y Kia Motors es la empresa de autos de mayor proyección internacional de los últimos años [10].



Pero no puede haber ciencia sin educación básica.


Solo puede haber un desarrollo tecnológico sostenible y una política de ciencia competitiva si existen una educación primaria y media de alta calidad. No es posible concebir la generación de conocimiento científico o el desarrollo de herramientas tecnológicas en un espacio donde la educación básica no es una prioridad y menos aún cuando existen tazas de analfabetismo tan altas como las que existen en América Latina (según la comisión económica para America Latina y el Caribe-CEPAL, en países como Guatemala, la tasa de analfabetismo llega hasta el 16% de la población).


Si la inversión en educación no es una prioridad para un estado, la violencia y el subdesarrollo surgen como causas inmediatas de dicho exabrupto. Mientras en los países del primer mundo, la educación básica y media gratuita y de alta calidad son considerados derechos civiles de todo ciudadano, en países en desarrollo este tipo de educación es un lujo y para el estado resulta más beneficioso invertir en armas, guerra o en infraestructura militar que invertir en la educación de sus gentes. La violencia demencial no es causada por una educación incipiente, es la consecuencia, solo abriendo la mente de los seres humanos que se encuentran en situación de crisis y desarraigo se les puede mostrar otros caminos de superación distintos a la violencia, y la única forma de hacer eso, es brindándoles educación gratuita y de alta calidad. Educar es enseñar valores, mostrar posibilidades, abrir horizontes enseñando los anécdotas de la historia, inculcar amor por la naturaleza enseñando su grandeza, desarrollar el pensamiento lógico jugando con los números e indicar como comunicarnos utilizando apropiadamente nuestro idioma; todo esto, más que un simple almacenamiento de datos hace seres más dignos, seres más concientes de su realidad y de su entorno capaces de generar ideas y de ejecutar acciones que mejoren su calidad de vida.


En países como Bélgica o Alemania la ciencia está muy ligada a la educación y de igual manera, la educación se basa en una dialéctica científica entendible para todos. Desde los primeros grados de primaria y hasta los últimos de secundaria, los estudiantes están en permanente contacto con instituciones científicas de renombre internacional que desde muy pequeños les enseña lo maravilloso que puede ser el mundo desde la óptica científica. Grupos masivos de estudiantes, asisten a este tipo de organizaciones, para trabajar codo a codo en laboratorio con los investigadores que lideran estas instituciones; al estudiante se le permite hacer distintas prácticas de laboratorio y se les reta con preguntas que se resuelven lúdicamente dentro de la dinámica científica. Algunos de estos estudiantes al finalizar su educación media, deciden ir a la universidad a estudiar biología, física, matemáticas o química, comenzando una carrera científica que inició como parte de una práctica escolar y alguno de ellos se convertirá en un científico de talla internacional que revolucionará un área específica del conocimiento y que con sus ideas beneficiará a su nación o por qué no a la humanidad en general. Bélgica es un país 47 veces más pequeño que Colombia, pero que ha dado once premios Nóbel incluyendo al emblemático Ilya Prigogine quien después de Albert Einstein es considerado el científico más importante del siglo XX, esto no es una casualidad, se basa en una política clara de ciencia y tecnología que permite un desarrollo sostenible basado en una educación básica, media y superior de excelente calidad y gratuita.



America Latina como una futura superpotencia.


Nosotros los países latinoamericanos tenemos todo el potencial para convertirnos en potencias mundiales y aunque suene utópico, podría ser una realidad, simplemente porque tenemos las materias primas. Gran parte de las drogas anticancerígenas que se encuentran actualmente en el mercado son derivados de extractos vegetales tropicales, tal es el caso de la ciclopentenona un compuesto activo de las drogas que se utilizan en quimioterapia y que es obtenido de una gran variedad de pasifloras.


Colombia es el país con mayor diversidad de aves con el 20% de las especies existentes en el planeta, es el segundo más rico en flora con cerca de 49,000 especies, es el más rico del mundo en orquídeas y palmeras, ocupa el segundo lugar en variedad de primates y en diversidad de anfibios, existen14,000 especies de mariposas y posee 35,000 especies de insectos [11]. Se podría pensar que la futura droga que prevenga el cáncer de piel, o incluso que cure el SIDA se encuentra perdida momentáneamente en las selvas chocoanas; en este momento científicos de la Universidad Nacional están dando pasos agigantados, en un tratamiento promisorio contra la leishmaniasis a base de extractos vegetales [12], lo único que se necesita es preparar un ejercito de mentes afiladas que exploren los caminos de nuestra realidad, que propongan nuevas salidas creativas a la crisis actual y que estén dispuestos a investigar e invertir tiempo en su país, pero la única manera de preparar dichas mentes es mediante una clara política educativa que facilite y fortalezca el vínculo educación-ciencia-sociedad que desde hace años ha sido claro y definitorio para los países desarrollados.


Como conclusión, podemos mencionar, que una educación de alta calidad, que combine equilibradamente la dialéctica científica con los valores éticos y morales que enseñan las ciencias humanas, es un derecho que todo ciudadano debe tener y un deber que todo estado debe proporcionar; la suma de estos factores estaría en la capacidad de generar una masa crítica conciente, capaz de asumir retos y generar cambios, que harán a nuestros países ser más competitivos internacionalmente, teniendo una repercusión directa en el mejoramiento de la calidad de vida de todos los pueblos de nuestra América Latina.



Referencias


[1] http://nobelprize.org/nobel_prizes/physics/laureates/2009/

[2] http://www.cervicalcancer.org/statistics.htm

[3] http://biogenic-colombia.blogspot.com

[4] The New England Journal of Medicine 347(21):1645-51, Noviembre 21, 2002 http://content.nejm.org/cgi/content/full/347/21/1645

[5] http://ecodiario.eleconomista.es/noticias/noticias/1577692/09/09/Vacuna-Cervarix-de-Glaxo-enfrenta-mas-demoras-en-EEUU.html

[6] http://www.gsk.com/investors/reports/ar2004/annual-review-04/business.htm

[7] http://ycharts.com/calculations/rankings/revenues?p=2&s=rank&d=asc

[8] http://www.mineducacion.gov.co/1621/article-95316.html

[9] http://www.gestiopolis.com/canales8/eco/japon-reformas-para-el-surgimiento-economico.htm

[10] http://www.monografias.com/trabajos/tigresasia/tigresasia.shtml

[11] http://www.humboldt.org.co/chmcolombia/biodiversidad.htm

[12] Alternativa Botánica contra Leishmaniasis, Periódico de la Universidad Nacional de Colombia, Vol 124 http://www.unperiodico.unal.edu.co/index.php?id=457&tx_ttnews[tt_news]=9653&tx_ttnews[backPid]=87&tx_cegallery_pi1[album]=1221&cHash=58f16a0d3e