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Por Adriana Almeida-Rodríguez




La producción de biocombustibles, para reemplazar el uso de derivados del petróleo, se ha visto desde los años setenta como una alternativa más limpia con el medio ambiente. Actualmente los biocombustibles se han adoptado como una opción para aminorar los efectos de calentamiento global que como civilización estamos causando. Uno de los acuerdos internacionales más importantes, relacionado con el cambio climático (Tratado de Río), busca la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para el año 2020. En este acuerdo, se busca reducir en un 20% las emisiones de GEI del total emitido en 1990 [1], evitando así el aumento pronosticado de la temperatura atmosférica global en más de dos grados centígrados [2]. Si comparamos las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) producidas por los derivados del petróleo (gasolina y diesel) con el uso del bioetanol o etanol carburante, encontramos que el uso de biocombustibles puede llegar a reducir dichas emisiones hasta en un 30%. A continuación dare una breve introducción a los biocombustibles y sobre el impacto que las políticas gubernamentales de países que los producen masivamente están teniendo en la agricultura, la biodiversidad y la alimentación humana (seguridad alimentaria).


¿Qué son los biocombustibles?

Los biocombustibles son combustibles derivados de biomasa (materia viva animal o vegetal) que se pueden utilizar solos o como aditivos a los combustibles derivados del petróleo (gasolina y diesel) [3]. Los biocombustibles son generados por medio de la fermentación de material vegetal por bacterias y/o hongos (por ejemplo las levaduras). Durante este proceso natural, estos microorganismos generan dentro de sus productos metabólicos sustancias químicas que pueden ser utilizados como biocombustibles (alcoholes, alkanes, ésteres, ácidos grasos y ésteres grasos, entre otros) [4]. Actualmente, los biocombustibles más producidos y consumidos están agrupados en los bioalcoholes y los biodieseles.

Los bioalcoholes se generan por medio de la fermentación de los azúcares contenidos en materiales vegetales. Esto quiere decir, que podemos obtener bioalcoholes de cualquier tejido vegetal, pero el rendimiento en el proceso de obtención depende de la cantidad de azúcares y almidón contenidos en el tejido inicialmente [3]. Igualmente, estos alcoholes en altas concentraciones pueden ser tóxicos para los microorganismos que los producen, así que el rendimiento en la producción de bioalcoholes depende del grado de tolerancia y supervivencia de los mismos [4]. Por otro lado, los biodieseles se obtienen de aceites vegetales y/o animales (ácidos y ésteres grasos), o a partir de grasas recicladas. La ganancia neta en la producción de energía por medio de biodieseles es más eficiente que la obtenida en la producción de bioetanol (bioalcohol con tres atomos de carbono) [5].


Reducción en la emisión de GEI con el uso de biocombustibles

Se ha demostrado que el uso de biocombustibles puede reducir sustancialmente las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a la átmosfera comparado con sus análogos derivados del petróleo. El etanol carburante reduce emisiones en un 30% [6], el biodiesel en un 54%, y el etanol producido a partir de celulosa en un 71% [3]. Por esto, países como Estados Unidos de América (USA), China y Brasil han invertido miles de millones de dólares en investigación para la producción de estos combustibles, los cuales podrían contribuir a la reducción de las GEI [3]. En el caso de USA, se han invertido hasta el momento mas de tres trillones de dólares en la adaptación de motores y equipos para que funcionen con biocombustibles [4]. En este país la mayor producción de bioetanol se produce del grano de maíz (Zea mais) y soya (Glicine max); en Brasil, que es pionero en la producción de bioalcoholes, la mayoría del bioetanol se produce a partir de la caña de azúcar (Saccharum spp.) [7].


¿Y qué pasa con la seguridad alimentaria? ¿Más combustible y menos comida?

Tomando el caso en particular de USA, el gobierno de este país ha generado en los últimos años grandes subsidios a los agricultores para incentivarlos a cultivar maíz para la producción de biocombustibles [7]. Se espera que para el 2016, cerca del 43% de la tierra destinada a cultivo de maíz para consumo humado y animal en el 2004, sea utilizada exclusivamente para la producción de biocombustibles [8]. Estas medidas han generado que muchos agricultores hayan decidido abandonar la producción de otros cultivos importantes para el consumo humano (trigo, arroz, cebada, etc.), destinando sus tierras exclusivamente a la producción de un solo tipo de cultivo (monocultivo). Los monocultivos reducen los nutrientes del suelo y lo deterioran; al igual que al no haber diversidad en los cultivos se reducen los habitats de insectos beneficos para el control de plagas (controles biológicos) [9]. Por ejemplo, el monocultivo de maíz en la región de la cuenca del río Mississippi es fertilizado y fumigado en exceso (para incrementar producción y controlar las plagas), lo que ha generado problemas de hypoxia (bajas concentraciones de oxígeno en el agua) en la zona del Golfo de Méjico, poniendo en alto riesgo la diversidad biológica de la zona [7].

Igualmente, estas medidas gubernamentales han generado una reducción en la cantidad de maíz disponible para la alimentación, generando un aumento exacerbado en los precios al consumidor [3]. El precio por galon de maíz llegó a valer $2.16 dólares americanos en el 2007, el precio más alto pagado en los últimos diez años. De manera similar se incrementaron los precios del trigo y del arroz, debido a que los agricultores estan sembrando cada vez menos cultivos para el consumo humano. Si tenemos en cuenta que 2.7 billones de personas en el mundo vivían en el 2001 con menos de $2 dólares americanos por día, incrementos marginales en los precios de los alimentos básicos como el arroz pueden ser devastadores [10].

¿Y hay algún efecto sobre la biodiversidad?

Si observamos el caso de Brasil, la producción de caña de azúcar para biocombustibles ha incentivado a los agricultores a talar más selva Amazónica en búsqueda de aumentar la producción de bioetanol [3]. Si hacemos un balance entre el costo ecológico y de biodiversidad, y la liberación de carbono a la atmósfera (por la tala masiva de árboles) en la producción de bioetanol de caña de azúcar en este país, el balance final es dramáticamente negativo [8]. Los estudios indican que para el 2016, Brasil habrá perdido alrededor de 2.8 millones de hectáreas de selva adicionales para cubrir la demanda de bioetanol. Adicionalmente, otros países localizados en el sudeste asiático han perdido grandes extensiones de selva tropical debido a incentivos gubernamentales para el cultivo de palma de aceite para la producción de biodieseles. En esta region, especies como el orangután (Pongo pygmaeus) se encuentran amenazadas de extinción debido a la pérdida de sus hábitats naturales [3].

¿Y cuáles opciones se pueden tomar?

Ya existen algunas opciones en las que la producción de biocombustibles no compite con la producción de alimentos. Este es el caso de la producción de bioetanol a partir de plantas diferentes a los que se utilizan para el consumo humano o animal, como es el caso del desarrollo de diferentes variedades de yuca amarga con altos contenidos de almidon que pueden crecer en suelos con bajos nutrientes (Centro Internacional de Agricultura Tropical y CLAYUCA) [11]. Estas variedades de yuca ya se esta plantando en Colombia y tres a cinco hectáreas pueden llegar a producir hasta 20 mil litros de etanol por dia [12]. Igualmente se puede producir bioetanol de algas y residuos sólidos que se encuentran en las aguas negras o contaminadas [3]. También se encuentran los biocombustibles de segunda generación. Estos combustibles se producen por medio de nuevos procesos industriales más eficientes y son generados a partir de madera o pastos [8]. Actualmente se estan perfeccionando los procesos de fermentación de los biocombustibles mediante la ‘biología sintética’ (manipulando genéticamente los microorganismos que generan la fermentación) para maximizar la producción de biocombustibles [13] y poder implementar estas nuevas tecnologías a nivel mundial.

A manera de conclusión

La producción de biocombustibles es un asunto de gran importancia social, que debe analizarse desde diferentes puntos de vista como el económico, biológico y ambiental. Los biocombustibles son una alternativa que genera menos emisiones de GEI comparados con los combustibles derivados del petróleo, siempre y cuando su producción no ponga en riesgo la seguridad alimentaria mundial y la biodiversidad. El desarrollo de políticas gubernamentales debe hacerse cuidadosamente para evitar que la producción de biocombustibles compita con la producción de alimentos. Adicionalmente, debe haber una estricta regulación en cuanto a las áreas geográficas que se van a incluir para futuras siembras de cultivos para la producción de biocombustibles, evitando talar bosques o destruyendo ecosistemas frágiles y valiosos para la conservación de la biodiversidad y la captura de dióxido de carbono (CO2).

En este contexto la biología tiene mucho que aportar, identificando opciones en el tipo de cultivos agrícolas y tecnologías apropiadas para cada país en particular, en búsqueda de una producción de biocombustibles de manera sostenible, sin afectar el medio ambiente y el bienestar humano; asi como contribuyendo en la generación de políticas enfocadas al manejo de los recursos agrícolas y naturales y al cumplimiento de los acuerdos mundiales en reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Referencias


[1]http://www.newscientist.com/article/dn18297-loopholes-in-climate-deal-could-render-it-useless.html?DCMP=OTC-rss&nsref=climate-change
[2]Williams Tim (2009) The climate change convention and Kyoto Protocol. Parliamentary Information and Research Service. LC call number: TD885.5.G73 -- W553 2009eb.
[3]Koh LP and Ghazoul J. 2008. Biofuels, biodiversity, and people: understanding the conflicts and finding opportunities. Biological conservation. 141: 2450- 2460.
[4]Keasling J. 2010. Synthetic biology for advanced biofuels. Oral presentation in the symposium: Synthetic biology for bioindustrial applications. University of Alberta. Edmonton, AB. Canada. May 21, 2010.
[5]Hill J, Nelson E, Tilman D, Polasky S, and Tiffany D. 2006. Environmental, economic, and energetic costs and benefits of biodiesel and ethanol biofuels. PNAS. 103 (30): 11206- 11210.
[6]Scharlemann JPW and Laurance W. 2008. How green are biofuels? Science. 319: 43-44.
[7]Groom MJ, Gray EM, Townsend PA. 2007. Biofuels and biodiversity: principles for creating better policies for biofuel production. Conservation Biology (**)*:1-8. DOI: 10.1111/j.1523-1739.2007.00879.x
[8]Searchinger T, Heimlich R, Houghton RA, Dong F, Elobeid A, Fabiosa J, Tokgoz S, Hayes D and Yu TH. 2008. Use of U.S. croplands fro biofuels increases greenhouse gases through emissions from land-use change. Science. 319: 1238-1240.
[9]Landis DA, Gardiner MM, van der Werf W and Swinton SM. 2008. Increasing corn for biofuel production reduces biocontrol services in agricultural landscapes. PNAS. 105 (51): 20552-20557.
[10]Ford Runge C and Senauer B. 2007. How biofuels could starve the poor. HeinOnline. Foreign Aff. (86): 41-53.
[11] http://webapp.ciat.cgiar.org/inicio.htm
[12] http://www.elespectador.com/impreso/negocios/articuloimpreso141259-yuca-amarga-el-dulce-sabor-de-paz
[13]Ellison M. 2010. Synthetic Biology: a potent brew of biology and engineering. Oral presentation in the symposium: Synthetic biology for bioindustrial applications. University of Alberta. Edmonton, AB. Canada. May 21, 2010.


Por Mauricio Quimbaya


No es posible concebir en los albores del siglo XXI un desarrollo social y económico sostenible, competitivo y fructífero sin una fuerte inversión en educación y sin una clara política de fomento a la ciencia y a la tecnología. Educación ciencia y sociedad son términos que se encuentran íntimamente ligados como eslabones consecutivos en la cadena del desarrollo, y la pronunciada diferencia que existe en términos de calidad de vida entre países del primer y tercer mundo, radica en parte en la percepción que naciones y gobiernos tienen acerca de ellos. Mientras que para países en vía de desarrollo como lo son los países de nuestra América latina, educación, ciencia y sociedad son términos superfluos, aislados, independientes y sin ninguna relación de retroalimentación, para los países desarrollados, son términos interdependientes, que se conjugan y retroalimentan constantemente en un círculo dinámico, el cual es la base de un desarrollo social sostenible. Son pues la masificación de la educación a todos sus niveles y la inversión en ciencia y tecnología estrategias viables y urgentes que se hacen preponderantes si deseamos que nuestros países latinoamericanos salgan del anquilosamiento y desigualdad social al cual nos hemos visto relegados durante siglos.


En el presente ensayo, daré ejemplos concretos en los cuales la ciencia y la educación han sido pilares fundamentales para el avance de ciertas sociedades y para la generación de bienestar en sus gentes; de la misma manera argumentaré a favor de la inversión en ciencia y tecnología como una estrategia prioritaria para que los países latinoamericanos empiecen la ruta de la autosuficiencia y de la competitividad internacional; y como ejercicio final, me gustaría preguntarle al lector si cree que existen otras formas o estrategias que ayudarían a nuestros países a salir de la actual desigualdad social en que vivimos y si consideran que una mayor inversión en ciencia y tecnología podría cambiar en algo el panorama social de nuestras naciones.



La ciencia como fuente de desarrollo: Algunos ejemplos.


Me atrevería a afirmar que todos somos concientes de los avances científicos que facilitan y hacen más llevadera nuestra vida diaria. Uno de los ejemplos más notorios del impacto de la ciencia sobre la sociedad son las telecomunicaciones. Ha sido tan grande su impacto, que no podemos negar el papel que han tenido la televisión y la radio en la difusión de la información, facilitando su acceso a todo tipo de personas y sociedades. Es así como la investigación de Charles K. Kao en fibras ópticas por la cual obtuvo el premio Nobel de Física en 2009, revolucionó al mundo dado que sus estudios permitieron el desarrollo de lo que ahora conocemos como internet [1]. Igualmente, vale la pena considerar como desde el medievo, hasta nuestros días, la expectativa de vida del ser humano ha aumentado casi cuarenta años, gracias a desarrollos científicos que no resultan ajenos a nadie como lo son los antibióticos y las vacunas.


La ciencia es una poderosa herramienta que desde una perspectiva epistemológica, tiene como fin último mejorar la calidad de vida de los seres humanos. Sin embargo, no podemos olvidar que ésta, es uno de los principales elementos generadores de conocimiento, debido a que el método científico tiene su base en metodologías que buscan validar o falsear teorías (bajo un esquema Popperiano) a partir de la observación de la naturaleza y de nuestro entorno y son estos métodos y sus aplicaciones algunos de los generadores primarios de conocimiento. Se ha mencionado en este inicio de siglo, que “el conocimiento es el oro del nuevo milenio”, hay pugnas por acceder al conocimiento y a la información, el conocimiento y la invención, se están protegiendo con legislaciones y con patentes. Existen pocas cosas actualmente que sean más valoradas que el conocimiento per se y esto se debe fundamentalmente a dos cosas: en primera instancia podemos decir que la búsqueda del conocimiento científico enseña a pensar, esto se debe a que el método científico está precisamente diseñado para aprobar o para falsear hipótesis, para sustentar argumentos de una manera lógica y para buscar respuestas alternativas a un problema dado, todo esto genera una estructura de pensamiento congruente que no solo es válida para generar respuestas a interrogantes científicos, sino también para razonar efectivamente en cualquier momento o circunstancia. Dado que la situación actual de países latinos como el nuestro, llama a la búsqueda de respuestas y soluciones prácticas tanto inmediatas como a largo plazo, una educación básica científica podría ser clave si se quiere buscar nuevas opciones para tratar de mejorar la calidad de vida en países como el nuestro. En segunda instancia, podemos afirmar, que el conocimiento científico, puede traducirse en productos que generan un impacto en la sociedad, que a parte de generar bienestar, producen también beneficios económicos que pueden ser reinvertidos en educación, ciencia y/o tecnología o en nuevos productos necesitados por comunidades específicas.



La vacuna contra el cáncer de cerviz: Un invento científico impulsor de bienestar económico.


El cáncer cervical es el quinto tipo de cáncer más común entre la población de mujeres de todo el mundo, aproximadamente 471,000 nuevos casos son diagnosticados cada año y se estima que una mujer muere a causa de este tipo de cáncer cada dos minutos. En países en vía de desarrollo, esta enfermedad es la segunda más común entre la población femenina, representando 300,000 decesos al año, siendo en America central, Suramérica, el Caribe, el sur de África y el sureste Asiático, donde tiene su mayor incidencia, desafortunadamente la mayoría de mujeres de estas regiones no tienen acceso a exámenes rutinarios que podrían diagnosticar tempranamente y así prevenir la enfermedad [2]. Cerca de la mitad de los casos de cáncer de cuello uterino, son causados por un tipo particular de virus (para una mejor comprensión acerca de qué es un virus, se recomienda: Galindo, L. M “H1N1 vacunarse o no vacunarse” [3]), el virus del papiloma humano HPV-16 (por sus siglas en inglés) que se transmite por contacto sexual y que es causante directo de la enfermedad.


En el 2002 un grupo de investigadores, a partir de evidencia científica generaron el conocimiento necesario para desarrollar una vacuna contra el virus HPV-16, resultados que fueron publicados por primera vez en la revista científica The New England Journal of Medicine [4]. La metodología necesaria para el desarrollo de la vacuna fue patentada y luego de varios años de pruebas clínicas, la compañía farmacéutica GlaxoSmithKline licenció dicha patente y liberó al mercado la vacuna en contra del virus del papiloma humano causante del 50% de los canceres de cerviz, bajo el nombre de Cervarix. Ceravix no solo es una vacuna preventiva que protegerá a la población femenina de este tipo particular de cáncer, ya que por lo menos en Europa y en los EEUU todas la entidades prestadoras de salud está obligadas a administrarla gratuitamente a quien la solicite, sino que ha generado ganancias por 199 millones de dólares desde su aprobación y se espera que el presente año las ventas superen los 1.4 billones de dólares en ganancias [5]. De igual manera GlaxoSmithKline es una multinacional británica que anualmente genera 11.09 billones de dólares en ganancias, de los cuales, en promedio, más de un billón son destinados al pago de impuestos solo en Inglaterra y Estados Unidos [6]. Si tenemos en cuenta que otras compañías farmacéuticas y biotecnológicas como Johnson & Johnson, Pfizer, Bayer y Novartis se encuentran entre las 100 compañías con mayores ganancias a nivel mundial [7], podemos deducir que los impuestos que dichas compañías pagan, los cuales son reinvertidos en el desarrollo y fomento de la ciencia y en la producción de nuevas tecnologías no son nada despreciables. El ejemplo anterior, no se da para justificar la presencia política y la fuerte influencia económica que ciertas multinacionales ejercen sobre gobierno y sociedades, pues evidentemente el conocimiento científico direccionado de una manera específica también puede verse traducido en control y opresión, sino, para resaltar que dicho conocimiento dirigido de una manera ética y sin monopolios no solo es útil para la generación de nuevas herramientas destinadas a mejorar la calidad de vida de los seres humanos, sino que a su vez pude brindar estabilidad económica a un determinado grupo social o nación.


No es una coincidencia que los países con mayor Producto Interno Bruto, sean a su vez los países que más reinvierten parte de dichos fondos en la generación de ciencia y tecnología. En el 2008 el PIB de países como EEUU, Japón, Alemania, Francia y Reino Unido fue de más de dos mil billones de dólares, de los cuales, en promedio un 2.5% fue reinvertido en ciencia y tecnología, mientras que en el caso Colombiano de un PIB de aproximadamente cuatrocientos mil millones, tan solo un 0.5% fue reinvertido en estos mismos ítems [8]. Es claro pues, que mientras para países industrializados es un imperativo invertir en desarrollo científico y tecnológico, para países en vía de desarrollo no lo es. He aquí pues el primer círculo de desarrollo que une íntimamente ciencia y sociedad; entre más fuerte sea la inversión en ciencia, más y de mejor calidad será el conocimiento que se genere en determinadas áreas. Conocimiento cuya aplicabilidad no solo se verá traducida en productos que traerán bienestar a la sociedad, sino que también, al ser productos que satisfagan una necesidad específica, ofrecerán un beneficio económico, el cual puede ser utilizado o bien para ser reinvertido en nuevos estudios que traerán nuevas soluciones, generarán nuevas herramientas y producirán nuevos beneficios a la sociedad o en el cubrimiento de otro tipo de necesidades básicas.



La inversión en educación y ciencia es fundamental en tiempos de crisis.


La ciencia, la tecnología y la educación son herramientas fundamentales en tiempos de crisis para reinstaurar el bienestar económico y la estabilidad social. Luego de la segunda guerra mundial Japón perdió el 42% de la riqueza nacional y el 44% de la capacidad industrial, la nación estaba azotada por la devastación y el hambre. En 1947 se redactó una nueva constitución cuyo principal fin fue el de generar medidas que permitieran que Japón volviera a ser una potencia mundial en el menor tiempo posible. Entre dichas medidas cabe destacar dos de ellas: la primera, estableció a la educación como una prioridad, el dinero del gobierno fue invertido en enseñanza, se estableció una educación gratuita básica de nueve años y tres años más opcionales de enseñanza media, el total de la población Japonesa debería tener estos 12 años de educación totalmente financiada por el estado sin ningún tipo de restricción. La segunda medida fue la casi prohibición de la llegada de tecnología extranjera, se creó un departamento de empresa, cuyo objetivo fue el de desarrollar de modo estratégico las empresas del país y crear un entorno favorable a la competencia. El dinero que no se invertía en educación o en la reforma agraria operante, se invertía en la creación de fondos y subsidios para nuevas empresas que buscaran soluciones a las necesidades del pueblo Japonés, en otras palabras se invirtió en ciencia y tecnología; fue así como surgieron pequeñas empresas que luego se convertirían en gigantes multinacionales como Honda o Sony [9].


Algo similar ocurrió con Corea, nación que luego de la guerra, invirtió todo su capital en educación gratuita y en el desarrollo de nuevas tecnologías. Seúl es conocida actualmente como “la ciudad digital” y como “la capital mundial de la tecnología”, Samsung es líder en tecnología audiovisual, Hyundai y Daewo, no solo son marcas reconocidas de automóviles, sino que también son las dos astilleras de barcos más grandes del mundo y Kia Motors es la empresa de autos de mayor proyección internacional de los últimos años [10].



Pero no puede haber ciencia sin educación básica.


Solo puede haber un desarrollo tecnológico sostenible y una política de ciencia competitiva si existen una educación primaria y media de alta calidad. No es posible concebir la generación de conocimiento científico o el desarrollo de herramientas tecnológicas en un espacio donde la educación básica no es una prioridad y menos aún cuando existen tazas de analfabetismo tan altas como las que existen en América Latina (según la comisión económica para America Latina y el Caribe-CEPAL, en países como Guatemala, la tasa de analfabetismo llega hasta el 16% de la población).


Si la inversión en educación no es una prioridad para un estado, la violencia y el subdesarrollo surgen como causas inmediatas de dicho exabrupto. Mientras en los países del primer mundo, la educación básica y media gratuita y de alta calidad son considerados derechos civiles de todo ciudadano, en países en desarrollo este tipo de educación es un lujo y para el estado resulta más beneficioso invertir en armas, guerra o en infraestructura militar que invertir en la educación de sus gentes. La violencia demencial no es causada por una educación incipiente, es la consecuencia, solo abriendo la mente de los seres humanos que se encuentran en situación de crisis y desarraigo se les puede mostrar otros caminos de superación distintos a la violencia, y la única forma de hacer eso, es brindándoles educación gratuita y de alta calidad. Educar es enseñar valores, mostrar posibilidades, abrir horizontes enseñando los anécdotas de la historia, inculcar amor por la naturaleza enseñando su grandeza, desarrollar el pensamiento lógico jugando con los números e indicar como comunicarnos utilizando apropiadamente nuestro idioma; todo esto, más que un simple almacenamiento de datos hace seres más dignos, seres más concientes de su realidad y de su entorno capaces de generar ideas y de ejecutar acciones que mejoren su calidad de vida.


En países como Bélgica o Alemania la ciencia está muy ligada a la educación y de igual manera, la educación se basa en una dialéctica científica entendible para todos. Desde los primeros grados de primaria y hasta los últimos de secundaria, los estudiantes están en permanente contacto con instituciones científicas de renombre internacional que desde muy pequeños les enseña lo maravilloso que puede ser el mundo desde la óptica científica. Grupos masivos de estudiantes, asisten a este tipo de organizaciones, para trabajar codo a codo en laboratorio con los investigadores que lideran estas instituciones; al estudiante se le permite hacer distintas prácticas de laboratorio y se les reta con preguntas que se resuelven lúdicamente dentro de la dinámica científica. Algunos de estos estudiantes al finalizar su educación media, deciden ir a la universidad a estudiar biología, física, matemáticas o química, comenzando una carrera científica que inició como parte de una práctica escolar y alguno de ellos se convertirá en un científico de talla internacional que revolucionará un área específica del conocimiento y que con sus ideas beneficiará a su nación o por qué no a la humanidad en general. Bélgica es un país 47 veces más pequeño que Colombia, pero que ha dado once premios Nóbel incluyendo al emblemático Ilya Prigogine quien después de Albert Einstein es considerado el científico más importante del siglo XX, esto no es una casualidad, se basa en una política clara de ciencia y tecnología que permite un desarrollo sostenible basado en una educación básica, media y superior de excelente calidad y gratuita.



America Latina como una futura superpotencia.


Nosotros los países latinoamericanos tenemos todo el potencial para convertirnos en potencias mundiales y aunque suene utópico, podría ser una realidad, simplemente porque tenemos las materias primas. Gran parte de las drogas anticancerígenas que se encuentran actualmente en el mercado son derivados de extractos vegetales tropicales, tal es el caso de la ciclopentenona un compuesto activo de las drogas que se utilizan en quimioterapia y que es obtenido de una gran variedad de pasifloras.


Colombia es el país con mayor diversidad de aves con el 20% de las especies existentes en el planeta, es el segundo más rico en flora con cerca de 49,000 especies, es el más rico del mundo en orquídeas y palmeras, ocupa el segundo lugar en variedad de primates y en diversidad de anfibios, existen14,000 especies de mariposas y posee 35,000 especies de insectos [11]. Se podría pensar que la futura droga que prevenga el cáncer de piel, o incluso que cure el SIDA se encuentra perdida momentáneamente en las selvas chocoanas; en este momento científicos de la Universidad Nacional están dando pasos agigantados, en un tratamiento promisorio contra la leishmaniasis a base de extractos vegetales [12], lo único que se necesita es preparar un ejercito de mentes afiladas que exploren los caminos de nuestra realidad, que propongan nuevas salidas creativas a la crisis actual y que estén dispuestos a investigar e invertir tiempo en su país, pero la única manera de preparar dichas mentes es mediante una clara política educativa que facilite y fortalezca el vínculo educación-ciencia-sociedad que desde hace años ha sido claro y definitorio para los países desarrollados.


Como conclusión, podemos mencionar, que una educación de alta calidad, que combine equilibradamente la dialéctica científica con los valores éticos y morales que enseñan las ciencias humanas, es un derecho que todo ciudadano debe tener y un deber que todo estado debe proporcionar; la suma de estos factores estaría en la capacidad de generar una masa crítica conciente, capaz de asumir retos y generar cambios, que harán a nuestros países ser más competitivos internacionalmente, teniendo una repercusión directa en el mejoramiento de la calidad de vida de todos los pueblos de nuestra América Latina.



Referencias


[1] http://nobelprize.org/nobel_prizes/physics/laureates/2009/

[2] http://www.cervicalcancer.org/statistics.htm

[3] http://biogenic-colombia.blogspot.com

[4] The New England Journal of Medicine 347(21):1645-51, Noviembre 21, 2002 http://content.nejm.org/cgi/content/full/347/21/1645

[5] http://ecodiario.eleconomista.es/noticias/noticias/1577692/09/09/Vacuna-Cervarix-de-Glaxo-enfrenta-mas-demoras-en-EEUU.html

[6] http://www.gsk.com/investors/reports/ar2004/annual-review-04/business.htm

[7] http://ycharts.com/calculations/rankings/revenues?p=2&s=rank&d=asc

[8] http://www.mineducacion.gov.co/1621/article-95316.html

[9] http://www.gestiopolis.com/canales8/eco/japon-reformas-para-el-surgimiento-economico.htm

[10] http://www.monografias.com/trabajos/tigresasia/tigresasia.shtml

[11] http://www.humboldt.org.co/chmcolombia/biodiversidad.htm

[12] Alternativa Botánica contra Leishmaniasis, Periódico de la Universidad Nacional de Colombia, Vol 124 http://www.unperiodico.unal.edu.co/index.php?id=457&tx_ttnews[tt_news]=9653&tx_ttnews[backPid]=87&tx_cegallery_pi1[album]=1221&cHash=58f16a0d3e