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Por Diana Bernal-Franco

Como todos los seres vivos, los humanos estamos hechos en gran parte de proteínas, las cuales determinan muchas de las características de nuestros cuerpos. Las proteínas están codificadas por nuestro material genético, también conocido como ADN (Ácido DesoxirriboNucleico). Por esta razón, las diferencias entre el ADN de diferentes individuos, son a la larga las responsables por las diferencias entre individuos que hacen único a cada ser humano. Desde el 2012 se ha venido consolidando una herramienta que permite hacer cambios al ADN de forma muy precisa y relativamente fácil, conocida como CRISPR, la cual está revolucionando la comunidad científica por las increíbles oportunidades que abre para la investigación en medicina, agricultura y medio ambiente, y esta generando grandes debates éticos por el potencial que tiene para permitirnos crear bebes con características a nuestro antojo (Dance 2015).

¿Qué es CRISPR?

CRISPR es una herramienta de ingeniería genética basada en un sistema de defensa que tienen las bacterias. Cuando las bacterias son atacadas por virus, las bacterias se defienden cortando el material genético de éstos, utilizando unas “tijeras moleculares”, guiadas por ciertas secuencias que las bacterias han guardado dentro su propio material genético de ataques anteriores. Dichas secuencias tienen una estructura muy particular, que consta de una secuencia pequeña de ADN, seguida por la misma secuencia pero en reversa (es decir secuencias palindrómas), seguida por la secuencia que guía las “tijeras moleculares” hacia el ADN viral, seguida por mas secuencias palindrómas. Toda esta estructura se repite varias veces, cada vez secuencias que guía las “tijeras moleculares” hacia diferentes ADN virales. De ahí su nombre CRISPR, que no es más que las siglas de la descripción de la estructura de estas secuencias en inglés: Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeat. Desde el 2012, unos cuatro grupos de investigación han venido desarrollado la tecnología necesaria para convertir este sistema de defensa de las bacterias en una herramienta que les permita a los científicos cortar secuencias específicas de ADN en cualquier organismo (Pennisi 2013). Una vez los científicos cortan la secuencia de ADN que desean, el sistema de reparación de ADN de cada organismo intenta reparar el ADN cortado, pero este proceso es imperfecto, por lo cual la secuencia de ADN queda, en efecto, modificada (Dance 2015), como se ilustra en la figura 1.


Figura 1. Utilizando unas “tijeras moleculares” y una molécula guía de ARN -una molécula fácil y barata de obtener- los científicos pueden hacer cambios a las secuencias especificas de ADN que deseen. La molécula guía de ARN encuentra su secuencia de ADN complementaria y la corta. Cuando el organismo intenta reparar el corte ocurren errores y así la secuencia de ADN deseada queda modificada. Basado en Pennisi 2013.

¿Cuáles son las ventajas de CRISPR?

Antes de la aparición de CRISPR ya existían herramientas que permitían a los científicos modificar el ADN. Sin embargo, dichas herramientas son muy complejas y costosas, por lo que obtener resultados tangibles en un proyecto de modificación del ADN tardaba meses. Ahora, con la llegada de CRISPR, se pueden empezar a obtener resultados tangibles en cuestión de semanas (Pennisi 2013). Esta gran ventaja de CRISPR se debe a que el reconocimiento del ADN a modificar se logra a través de una molécula fácil de sintetizar y de almacenar, llamada ARN (que es como una prima del ADN), mientras que en las herramientas anteriores, el reconocimiento del ADN a modificar se basaba en proteínas, que son moléculas difíciles de sintetizar y de almacenar. En consecuencia, los experimentos basados en CRISPR son mucho más fáciles, baratos y rápidos de realizar, por lo que CRISPR está reemplazando a las anteriores herramientas de modificación del ADN en los laboratorios de investigación alrededor del mundo (Ledford 2015).

Aplicaciones de CRISPR y sus controversias

CRISPR puede funcionar prácticamente en cualquier organismo. Se ha utilizado exitosamente en levaduras, tabaco, arroz, ranas, ratones, conejos, y humanos (Sander and Joung 2014). Así que CRISPR tiene el potencial de ser aplicado en campos tan variados como el mejoramiento de plantas o animales, manejo ambiental y medicina.

Mejoramiento de plantas o animales
CRISPR representa una alternativa mucho menos costosa para modificar los genes de un organismo, bien sea plantas o animales, que los métodos tradicionales de transformación genética. En el caso de las plantas, se abre la posibilidad de modificar genes de plantas de menor importancia económica que las que tradicionalmente han sido mejoradas usando transformación genética, como el maíz y la soya. Así, CRISPR ya se ha utilizado para producir naranjas enriquecidas en vitaminas, y en el mejoramiento de animales, CRISPR se ha utilizado para producir ganado sin cachos o cabras resistentes a ciertas enfermedades (Ledford 2015).

Por otra parte, CRISPR genera grandes retos para la legislación que controla los organismos genéticamente modificados −tema ya de por si muy espinoso (Palacios 2014)−. Tradicionalmente los organismos genéticamente modificados se definen como organismos que poseen genes provenientes de otra especie de organismos. Por lo tanto es fácil determinar si un organismo es genéticamente modificado si es posible detectar el gen foráneo. En el caso de utilizar CRISPR para modificar un organismo, aunque el organismo no tendría genes foráneos, si tendría genes modificados con un objetivo especifico. Esto es diferente a que los organismos que hayan sido sometidos a mutagénesis, los cuales si pueden ser comercializados para consumo humano bajo la legislación actual. El utilizar CRISPR en el mejoramiento de organismos implica que ya no sería fácil determinar si un organismo es genéticamente modificado o si simplemente ha sido sometido a mutagénesis. Por esto, al menos en los Estados Unidos, todavía no es claro cómo se regularan los organismos generados con CRISPR (Ledford 2015).

Manejo ambiental
En el caso del manejo ambiental se ha propuesto introducir genes que disminuyan la sobrevivencia de especies que tengan efectos negativos sobre los humanos, como los mosquitos que transmiten la malaria o malezas que invaden los campos de agricultura. Sin embargo las consecuencias de modificar genes en especies silvestres podría tener consecuencias completamente impredecibles. Por ejemplo, es posible que erradicar una especie invasiva en particular promueva la aparición de otra especie invasiva, o que pasaría si se modifican genes diferentes a los pretendidos? (Ledford 2015). Así que es muy importante evaluar cuales podrían ser las consecuencias de utilizar CRISPR en especie silvestres, sobretodo porque CRISPR permite crear un poderoso sistema de propagación de genes modificados conocido como ‘gene drive’, el cual hace que el gen modificado se salte las leyes normales de herencia e invada una población natural muy rápidamente (Akbari et al. 2015), como se ilustra en la figura 2.

     

Figura 2. CRISPR se podría utilizar para propagar secuencias de ADN modificadas en poblaciones naturales de manera muy rápida. Normalmente una secuencia modificada se transmite solo a algunos individuos en cada generación, como se ve la parte superior de la figura. CRISPR permitiría que un ADN modificado se transmitiera a mas individuos de generación en generación, como se ve en la parte inferior, invadiendo poblaciones enteras en pocas generaciones. Basado en Ledford 2015.

Una aplicación de esta tecnología en el manejo ambiental, que está en las primeras etapas de desarrollo, es generar un animal ecológicamente equivalente al mamut, que se espera ayudaría a devolver la tundra a un ecosistema de pradera de estepa. Antes, la tundra estaba cubierta de praderas que aislaban el permafrost de la estepa, y los científicos han acumulado muchos datos que indican que el mamut era una especie indispensable para el mantenimiento de dichas praderas. Tras la extinción del mamut, las praderas desaparecieron, la estepa se convirtió en tundra y el permafrost se está derritiendo. Si el permafrost de la tundra se derritiera totalmente, liberaría 2.5 veces más gases de efecto invernadero que si se quemaran todos los bosques del mundo, y los gases de efecto invernadero son gran parte de la causa del calentamiento global (Lorena 2014). Por esto se busca obtener un animal equivalente al mamut que devuelva las praderas a la tundra, y así proteger el permafrost de la tundra. La idea no es revivir el mamut (lo cual es imposible porque los restos de mamut encontrados tienen el ADN demasiado degradado), sino modificar los elefantes asiáticos con adaptaciones que el mamut tenía, para crear un elefante modificado que pudiera vivir en la estepa. En este sentido CRISPR ha sido fundamental en este proyecto, ya que ha permitido a George Church y su equipo del instituto Wyss de la Universidad de Harvard, introducir genes de mamut a células de elefante en el laboratorio, a partir de las cuales potencialmente podrá surgir un elefante modificado (visite http://longnow.org/revive/projects/woolly-mammoth/ para saber más de este controversial proyecto).

En medicina
En el caso de la medicina, CRISPR tiene muchísimas posibles aplicaciones. Por ejemplo, es una herramienta prometedora para tratar pacientes afectados con el virus del sida. Actualmente existen tratamientos que minimizan la actividad del virus del sida, eliminado así los síntomas de la enfermedad prácticamente. Sin embargo, el virus inserta su material genético dentro del ADN de algunas células de los pacientes, y hasta ahora no hay tratamientos que puedan eliminar estas inserciones, las cuales pueden re-activar el virus, sobre todo en pacientes de mayor edad. Así que CRISPR ha sido utilizado exitosamente para eliminar el material genético del virus en células humanas infectadas con el mismo, pero hasta ahora estos experimentos solo se han llevado a cabo en el laboratorio (Hu et al. 2014).

Además, CRISPR también puede ser aplicado en combinación con otras tecnologías de avanzada, abriendo la posibilidad de modificar el ADN de células germinales −es decir espermatozoides u óvulos− y de embriones. Esta área de aplicación requiere de un profundo análisis ético, particularmente al ser utilizada en humanos, porque estas modificaciones genéticas podrían pasar a las siguientes generaciones, lo cual conllevaría riesgos imposibles de prever. Además, se abre la puerta a utilizar CRISPR para  hacer cambios genéticos no solo para curar enfermedades, sino para obtener características deseables en un nuevo ser humano; una puerta que fácilmente nos puede llevar a prácticas peligrosas y éticamente inaceptables (Cyranoski and Reardon 2015). El pasado mes de Abril, un laboratorio de la Universidad de Guangzhou, de la China, reportó la utilización de CRISPR para modificar genes en embriones humanos (Liang et al. 2015). Aunque los embriones eran inviables, el estudio ha causado un gran alboroto por ser el primer reporte de la aplicación de CRISPR en embriones humanos; tanto, que aún antes de que el estudio fuera publicado, varios de los científicos de Estados Unidos más influyentes en el área, como Jennifer Doudna −una de las descubridoras de CRISPR− y George Church, hicieron un llamado a poner un moratorio para que no se hagan modificaciones al ADN de células germinales humanas en Nature (Baltimore et al. 2015) y Science (Lanphier et al. 2015), posiblemente la dos revistas científicas más influyentes de nuestro tiempo. Sin embargo, investigadores del instituto Francis Crick, el nuevo centro de investigación en biomédica de Londres, pidieron autorización para editar genes en embriones utilizando CRISPR el pasado 18 de Septiembre, con el objetivo de investigar el desarrollo embrionario humano (Cressey et al. 2015).

Entre tanto, mientras se dan los debates éticos, se establece el marco legal que regirá el uso de CRISPR y se define quien se lleva el crédito intelectual, y de paso, el control de las patentes sobre CRISPR −las que están siendo disputadas por Jennifer Doudna y Feng Zhang, investigador del Instituto de Tecnología de Massachusetts y de la Universidad de Harvard (Regalado 2015)− muchos laboratorios alrededor del mundo continúan optimizando la tecnología CRISPR y utilizándola en los proyectos más significativos e impactantes del momento.

Referencias
Akbari, O. S., Hugo J Bellen, Ethan Bier, Simon L Bullock, Austin Burt, George M Church, Kevin R Cook, et al. 2015. “Safeguarding Gene Drive Experiments in the Laboratory.” Science 349 (6251) (August 28): 927–929.

Baltimore, D., Paul Berg, Michael Botchan, Dana Carroll, R Alta Charo, George Church, Jacob E Corn, et al. 2015. “A Prudent Path Forward for Genomic Engineering and Germline Gene Modification.” Science 348 (6230) (April 3): 36–38.

Cyranoski, David, and Sara Reardon. 2015. “Embryo Editing Sparks Epic Debate.” Nature 520 (7549) (April 29): 593–595.

Cressey, D., Abbott, A. and Ledford, H. 2015. “UK scientists apply for licence to edit genes in human embryos”. Nature Publishing Group. Tomado de http://www.nature.com/news/uk-scientists-apply-for-licence-to-edit-genes-in-human-embryos-1.18394 en Septiembre de 2015.

Dance, Amber. 2015. “Core Concept: CRISPR Gene Editing.” Proceedings of the National Academy of Sciences 112 (20): 6245–6246.

Hu, Wenhui, Rafal Kaminski, Fan Yang, Yonggang Zhang, Laura Cosentino, Fang Li, Biao Luo, et al. 2014. “RNA-Directed Gene Editing Specifically Eradicates Latent and Prevents New HIV-1 Infection.” Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America 111 (31): 11461–11466.

Lanphier, Edward, Fyodor Urnov, Sarah Ehlen Haecker, Michael Werner, and Joanna Smolenski. 2015. “Don’t Edit the Human Germ Line.” Nature 519 (7544) (March 12): 410–411.

Ledford, Heidi. 2015. “CRISPR, the Disruptor.” Nature 522 (7554) (June 3): 20–24.

Liang, Puping, Yanwen Xu, Xiya Zhang, Chenhui Ding, Rui Huang, Zhen Zhang, Jie Lv, et al. 2015. “CRISPR/Cas9-Mediated Gene Editing in Human Tripronuclear Zygotes.” Protein & Cell 6 (5): 363–372.

Palacios, Juan Diego. 2014. “Reconsiderando la critica a los Organismos Genéticamente Modificados”. http://biogenic-colombia.blogspot.com/2014_04_01_archive.html

Pennisi, Elizabeth. 2013. “The CRISPR Craze.” Science 341 (6148): 833–836.

López-Galvis, Lorena. 2014. “Cambio climático: ¿es verdad que hay un cambio?”. http://biogenic-colombia.blogspot.com/2014/10/cambio-climatico-es-verdad-que-hay-un.html.

Regalado, Antonio. 2015. “El hallazgo biotecnológico del siglo está envuelto en una guerra de patentes”. MIT Technology review. Traducido por Lia Moya. Tomado de http://www.technologyreview.es/biomedicina/46583/el-hallazgo-biotecnologico-del-siglo-esta/ en Septiembre de 2015.

Sander, Jeffry D, and J Keith Joung. 2014. “CRISPR-Cas Systems for Editing, Regulating and Targeting Genomes.” Nature Biotechnology 32 (4): 347–55.

Por Adriana Almeida Rodríguez

Desde hace más de dos décadas se ha establecido científicamente que el clima en nuestro planeta esta cambiando. Con alarma escuchamos que debemos modificar muchos de nuestros hábitos en el manejo de los recursos naturales que usamos a diario, con el fin de garantizar que las generaciones futuras puedan disfrutar del planeta que hoy conocemos. Información sobre el calentamiento global, el efecto invernadero, y sus implicaciones sobre la sociedad son temas que se escuchan a diario en los medios de comunicación masivos. Pero ¿qué son el calentamiento global y el efecto invernadero? ¿Cuáles son los cambios que puede traer el calentamiento global en nuestro planeta, en la humanidad? ¿Qué estamos haciendo mundialmente e individualmente para minimizar estos cambios en nuestro planeta? Estas son sólo algunas de las preguntas que pueden surgir en nuestra mente y que trataré a continuación.

¿Qué es el calentamiento global?

Considero necesario que comencemos por definir calentamiento global como un incremento en la temperatura media de la tierra que se basa en el registro histórico de datos climatológicos tomados sistemáticamente desde décadas pasadas hasta hoy. Estos datos son usados mediante simulaciones computacionales para predecir el incremento futuro de las temperaturas de la atmósfera terrestre y de los océanos [1].

A pesar que se han identificado períodos de enfriamiento y calentamiento a través de la historia geológica de La Tierra [2], los gobiernos actuales han aceptado que el desarrollo industrial iniciado en el siglo XVII es uno de los causantes del calentamiento global actual [3]. Expertos estiman que la temperatura global se incrementó por 0.3 a 0.6°C desde comienzos del siglo XX y se predice que para mediados del siglo XXI la temperatura global podrá ser 1 a 3°C más alta que la registrada a finales del siglo pasado [4].

Se cree que dentro de los mayores causantes del actual cambio climático se encuentran la quema o combustión de derivados de petróleo, la agricultura industrial, basada en el uso de fertilizantes y pesticidas derivados del petróleo, los monocultivos agrícolas, la tala y quema de bosques, y la producción pecuaria, entre otros [5]. Según NASA Goddard Institute for Space Studies (NASA GISS, sigla en inglés), el mes de noviembre de 2009 se reportó como el más caliente registrado a nivel global desde la época previa al desarrollo industrial [6].

¿Qué es el efecto invernadero?


Es importante aclarar que el efecto invernadero es un fenómeno natural que permite el calentamiento de la superficie de la Tierra y de la atmósfera terrestre. Sin el efecto invernadero la vida en el planeta posiblemente no existiría. La energía solar que llega hasta la superficie de la tierra (solo el 51% de la energia solar total que llega a la atmósfera del planeta) se convierte en energía de radiación (conocida también como radiación infrarroja), e inicia un ciclo de reflexión y absorción entre los gases de efecto invernadero y la superficie terrestre, incrementando así la temperatura de la superficie y la atmósfera terrestre [1].

El efecto invernadero es controlado por la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, en el cual el dióxido de carbono (CO2) es el más importante, pues genera alrededor del 55% del efecto invernadero en la Tierra, seguido por los compuestos clorofluorcarbonados (CFCs) (25%), el metano (CH4) (15%) y el oxido nítrico (NO) (5%). Aún se desconoce la contribución exacta en el efecto invernadero del ozono (O3) que es producido en la superficie terrestre. El vapor de agua afecta la temperatura en la medida que genera más nubosidad, la cual reduce la cantidad de energía solar que puede llegar hasta la superficie de la Tierra [1].

Efectos del calentamiento global en el medio ambiente y las poblaciones humanas

Algunos cambios ambientales actuales se han atribuido al efecto del cambio climático como son: las reducciones en los glaciares a nivel mundial y de la extensión del hielo de los cascos polares, la elevación en el nivel de los océanos y los cambios metereológicos, como cambios en los regímenes de precipitación de lluvias [4].

Estos cambios ambientales pueden alterar y afectar drásticamente las actividades humanas, así como los ecosistemas naturales, en los cuales algunas especies podrán ser forzadas a emigrar de sus hábitats para evitar extinción, mientras otras especies podrán ampliar su hábitat a mayores extensiones, generando nuevas competencias por recursos [7].

La reducción de los cascos polares y la elevación de los niveles de los océanos están poniendo en peligro las zonas costeras y las islas a nivel mundial. Se predice que para el 2100 puede haber un incremento en el nivel de los océanos hasta de 100 cm si el hielo del casco polar de la Antártida de derrite completamente [8]. Esto significa una dramática reducción del área continental a nivel mundial y el sumergimiento de muchas de las islas en el mundo, lo que resultaría en la desaparición de hábitats ecológicos completos, la extición de muchas especies, y las movilizaciones humanas masivas hacia otras regiones del mundo.

La reducción de los glaciares en las altas montañas del mundo, así como los eventos de temperaturas extremas (temporadas más frías o más calientes de lo normal) generarán períodos de sequía o inundación que pueden incrementar la erosión a nivel global. Cambios metereológicos pueden además, poner en alto riesgo de extinción muchas especies de plantas y animales, sobre todo aquellas denominadas ‘endémicas’, las cuales están ecológicamente confinadas a unas condiciones ambientales-geográficas específicas. Este riesgo puede deberse a los posibles cambios en sus fuentes de alimento, a la nueva competencia por recursos con especies colonizadoras, o por incremento en su predación [9].

Pero ¿cómo preservar la diversidad genética y minimizar el efecto que nuestro desarrollo económico esta generando con el cambio climático? Algunas de las opciones de conservación disponibles son mediante el uso de la biotecnología. Una de las opciones es el desarrollo de bancos de germoplasma, en los cuales se coleccionan muestras biológicas (semillas, tejidos, células), en los que se encuentra almacenado el genoma de las especies a preservar. Esta información genética puede conservarse intacta en los bancos de germoplasma, mediante técnicas biotecnológicas como la crioconservación y el cultivo de tejidos [10]. Adicionalmente técnicas moleculares como la clonación pueden ser utilizadas para regenerar organismos. De la mano con las herramientas biotecnólogicas, se pueden implementar más reservas naturales gubernamentales o privadas, para la preservación de los recursos de flora y fauna in vivo a nivel global, lo cual ayudaría a evitar la tala de bosques, acompañado de la conservación de las zonas naturales.

Efectos del calentamiento global en la agricultura

La manera en que cultivamos nuestros alimentos, mediante la agricultura industrial, esta poniendo en riesgo nuestra capacidad de producir suficientes alimentos para alimentar al mundo. Esto se debe a que se esta reduciendo la capacidad de desarrollar una agricultura sostenible, debido al incrementado de la polución de fuentes de agua y suelos mediante el uso indiscriminado de fertilizantes y pesticidas derivados del petróleo. En los últimos 10 años se ha visto una reducción del 25% en el rendimiento agrícola de Latinoamérica y hasta un 50% en países como Sudan, debido principalmente a largos períodos de sequía o inundaciones, posiblemente ocasionados por el calentamiento global [11].

El incremento de la agricultura industrial y de exportación de alimentos de un país a otro, ha incrementado las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, pues se utilizan en exceso fertilizantes y pesticidas derivados del petróleo, a la vez que se ha reemplazado el abastecimiento local por la producción masiva y el transporte globalizado de productos que incrementa el uso de combustibles derivados del petróleo [12].

Pero ¿cómo retornar a una agricultura sostenible y menos nosiva para el medio ambiente?

Varias opciones saltan a la vista en la búsqueda de soluciones para hacer más sostenible nuestra agricultura. La primera es impulsar la agricultura sostenible en pequeña escala (practicada por campesinos con pequeñas extensiones de tierra), la cual utiliza menos energía y se basa en métodos artesanales de siembra y abono de la tierra, los cuales incorporan más carbono en el suelo comparado con la agricultura industrial. De acuerdo con el Panel Intergubernamental en Cambio Climático de las Naciones Unidas (del inglés United Nations Intergovernmental Panel on Climate Change), las granjas pequeñas emiten la mitad o dos tercios menos dióxido de carbono a la atmósfera si se comparan con las granjas industrializadas [11]. Adicionalmente, se buscará eliminar los establos confinados de alimentación animal para el consumo humano, con el fin de reducir las emisiones de metano a la atmósfera, y retornar nuevamente a las pequeñas granjas de producción de ganado y otros animales para el consumo humano [13].

La segunda es invertir más en investigación agrícola que busque reducir la cantidad de fertilizantes que se usan actualmente en los cultivos, generando nuevas variedades agrícolas de alto rendimiento y calidad nutricional capaces de crecer en bajas concentraciones de nitrógeno y otros nutrientes básicos para el crecimiento de las plantas [14]. Las variedades resistentes a pestes, insectos y otros patógenos, así como la identificación de nuevas variedades resistentes a diferentes estreses abióticos (como sequía o inundaciones) también podrían beneficiar al ambiente, pues reducirian el uso de pesticidas, o podrán adaptarse a condiciones climáticas extremas.

La tercera es el apoyo y fortalecimiento de la producción agrícola local para reducir el trasporte de alimentos de un país a otro, lo cual se reflejaría en una reducción en las emisiones de carbono por el uso de combustibles en los medios de transporte de los alimentos [15].

La cuarta es desarrollar acuerdos entre países para reducir el transporte de productos alimenticios por medio de combustibles derivados del petróleo. En la actualidad ya existe la tecnología para utilizar otros combustibles o energías renovables (como el etanol carburante y la energía solar) en nuestros medios de transporte, las cuales minimizarían las emisiones de carbono [16].

Y finalmente, seguir invirtiendo en el desarrollo de nuevas fuentes renovables de energía que puedan ser utilizadas para el transporte de alimentos.

Huellas personales de carbono

Los hábitos diarios de nuestras sociedades estan contribuyendo de una forma u otra en el incremento de las emisiones de carbono a la atmósfera. Las emisiones de dióxido de carbono por persona se encuentran desde menos de dos toneladas por año en India (en donde más de 400 millones de personas carecen de energía eléctrica) a más de 20 toneladas por año por persona en los Estados Unidos de América [2].

En búsqueda de reducir el impacto individual en el cambio climático se pueden tener en cuenta: La racionalización en el uso de los recursos como la energía eléctrica, el agua (en particular el agua caliente), la compra de productos locales antes que productos importados, el reciclaje de papel, plásticos y vidrio. Igualmente, otra manera de reducir las huellas de carbono es racionalizar el uso de vehículos de transporte individual que incrementan el carbono en la atmósfera, ya sea mediante el uso del transporte masivo en caso de desplazamiento de largas distancias, o insentivar el uso de la bicicleta o hasta de caminar, en caso de desplazamiento de cortas distancias.

Acuerdos internacionales

Desde inicios de los 90’s, los gobiernos del mundo han sido alertados por científicos sobre la necesidad de reducir la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera. En 1992, las Naciones Unidas realizaron la Convención para el Medio Ambiente y Desarrollo, la cual fue llevada a cabo en Río de Janeiro (Brasil). En esta reunión se creó la Convención de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (UNFCCC, sigla en inglés) con el fin de generar las bases del reglamento para el manejo y regulación de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global. Basados en las reglas de la UNFCCC se firmaron los primeros acuerdos internacionales sobre emisiones, conocidos mundialmente como el Acuerdo de Río o el Acuerdo de la Tierra [3].

Los objetivos principales para la UNFCCC han sido: primero, la estabilización de las concentraciones de gases con efecto invernadero en la atmósfera a un nivel tal (evitando incrementar la temperatura de la atmósfera terrestre en más de dos grados centígrados) que prevenga efectos dañinos en los sistemas climáticos globales y permita que los ecosistemas naturales se puedan adaptar gradualmente a los nuevos cambios en el clima, asegurando así la conservación de los recursos naturales y la producción alimentaria. Segundo, apoyar a los países en vía de desarrollo para generar un desarrollo económico sostenible con bajas emisiones de gases de efecto invernadero. Desde 1992 hasta hoy, la mayoría de los países industrializados (con excepción de Estados Unidos de América) se han comprometido frente a la UNFCCC en reducir sus emisiones para el 2020, a niveles más bajos que los registrados durante 1990 y en apoyar a los países en vía de desarrollo, para generar un desarrollo económico sostenible [3].

Dentro de las diferentes convenciones anuales llevadas a cabo desde entonces, el Protocolo de Kyoto en 1997, fue el acuerdo que más atención y soporte ha tenido a nivel global. Durante el protocolo de Kyoto se determinaron los mecanismos necesarios para llevar a cabo las reducciones en las emisiones. Sin embargo, solo hasta el Acuerdo de Marruecos en 2001, durante la Convención de las Partes número 7 (COP 7, sigla en inglés), se definieron las acciones a desarrollar para lograr las metas establecidas en Kyoto [3].

Tres mecanismos fueron elaborados en el protocolo de Kyoto [17]:
1. Mecanismo para el desarrollo limpio (CDM, sigla en inglés), el cual permite a los países desarrollados ganar créditos por proyectos de reducción de emisiones en países en desarrollo.
2. Mecanismos de implementación conjunta (JIM, sigla en inglés), el cual permite a países desarrollados el ganar créditos por proyectos desarrollados en otros países desarrollados o en un país en transición al desarrollo.
3. Mecanismos internacionales de negociación de emisiones (EYM, sigla en inglés), desarrollado para reducir costos. Se basa en la compra de créditos a otros países con exceso de bonos de carbono (un bono de carbono es el derecho a emitir una tonelada de CO2, en la cual países con menos emisiones a la atmósfera son beneficiados y pueden ‘vender’ sus bonos sobrantes a aquellos países con mayores emisiones. Hay límites para las emisiones anuales y los países que sobrepasan las emisiones permitidas son sasionados económicamente). Muchos países están actualmente desarrollando esquemas domésticos de negociación sobre emisiones entre provincias dentro de los mismos países.

Adicionalmente a estos mecanismos, el protocolo de Kyoto incluyo la tierra destinada a bosques y agricultura dentro de los inventarios nacionales de créditos de carbono como reservorios de carbono. Sin embargo, incendios forestales y ataques de insectos han hecho menos atractivos este tipo de sistemas vegetales para las negociaciones de créditos de carbono [17].

En la Convención de las Partes número 13 (COP 13, sigla en inglés), llevada a cabo en Bali (Indonesia) en el 2007, se generaron dos grupos de trabajo con el fin de hacer un mejor seguimiento a los compromisos adquiridos por los países. El primer grupo fue encargado de generar posibles responsabilidades futuras de los países industrializados, mientras que el segundo grupo fue encargado de generar recomendaciones para fortalecer acciones cooperativas entre países para lograr los objetivos de los acuerdos firmados anteriormente [3].

Durante 2009, se llevo a cabo la Convención de las Partes número 15 (COP 15, sigla en inglés) en Copenhagen (Dinamarca). Para esta convención, la comisión Europea buscó comprometer a países que generan grandes emisiones de gases de efecto invernadero, como son Estados Unidos, (el cual no ratificó su compromiso en el Protocolo de Kyoto), India, y China (los cuales si habían ratificado su interés de comprometerse con reducción de emisiones desde Kyoto, pero no habían sido identificados anteriormente como grandes emisores). Dentro de las expectativas de esta convención, se esperaba determinar la efectividad en la reducción de emisiones por parte de los países industrializados durante el período comprendido entre 2000-2009, y comprometer a los países industrializados para reducir un 5% de sus emisiones con base en los registros de 1990 hasta el 2012 [3].

El 18 de Diciembre pasado, se dió a conocer el documento final de la convención [18], en el cual los 180 países representados en esta reunión acordaron que los países industrializados continuarán con su compromiso de reducir las emisiones, mientras se espera que para 2020 sean destinados U$100.000 millones de dólares anuales para apoyo a desarrollo económico sostenible en países en vía de desarrollo. Para tal fin, se creó la Fundación Clima Verde de Copenhagen, la cual se encargará de generar programas de desarrollo económico sostenibles que erradiquen la pobreza mientras se desarrollan y transfieran tecnologías que garanticen bajas emisiones. Igualmente esta Fundación apoyará a países en desarrollo y países en alto riesgo frente a los cambios climáticos (como pequeñas islas) a buscar su adaptación a los nuevos retos que genere el cambio climático, reduciendo su vulnerabilidad y previniendo su deforestación [18].

De acuerdo con Stephan Singer, director de políticas sobre energía global de la World Wide Fundation for Nature (WWF, sigla en inglés), la convención de Copenhagen presenta muchas inconsistencias, y la denominó el ‘tratado de la polución’, pues los países industrializados están sumando dentro de sus bonos de carbono el ‘aire caliente’ (del inglés ‘hot air’), que son reducciones en las emisiones en un solo momento (por ejemplo, si un país se enfrenta a una crisis económica y cierra muchas fábricas, es muy factible que sus emisiones de carbono se reduzcan) y no como consecuencia de la aplicación de políticas ambientales que garanticen la sostenibilidad en la reducciones de las emisiones de carbono a la atmósfera [19].

Otros problemas denunciados por Singer son: no se llegó a ningún acuerdo sobre las emisiones crecientes por el transporte internacional, no hay reglas claras para que los países administren los créditos de carbono mediante el manejo de bosques o suelos agrícolas, no hay claridad en la calidad y el tipo de inversión que los países desarrollados deben hacer en países en vía de desarrollo que sean negociables por bonos de carbono. Según Singer, si todos los problemas sin resolver se suman, las cifras son equivalentes a un 26% de las emisiones emitidas por los países desarrollados en 1990. Esto significa que el tratado global de reducción de las emisiones en un 20% a lo emitido en 1990 se traduce en un mandato a incrementar las emisiones globales en un 6% frente a las emisiones de 1990 [19].

Para considerar

El medio ambiente no da espera, y los efectos del cambio climático ya son una realidad para nuestras sociedades. Sin embargo, aún es posible mitigar el efecto del cambio climático en nuestro planeta, tomando acciones individuales en los hábitos cotidianos que permitan reducir las huellas de carbono por persona a nivel global. Igualmente, se pueden mitigar los efectos del cambio climático mediante el compromiso a nivel gubernamental de nuestros países para acogerse al protocolo de Kyoto y desarrollar políticas de desarrollo económico y social de manera sostenible, en el que el desarrollo de nuevas industrias se base en el uso de energía limpia y en la conservación de los bosques y los recursos naturales.

Referencias

[1]http://www.physicalgeography.net/fundamentals/7h.html
[2]http://topics.nytimes.com/top/news/science/topics/globalwarming/index.html
[3]Williams Tim (2009) The climate change convention and Kyoto Protocol. Parliamentary Information and Research Service. LC call number: TD885.5.G73 -- W553 2009eb.
[4]http://www.ucsusa.org/global_warming/science_and_impacts/science/has-the-climate-changed.html
[5]http://www.ucsusa.org/global_warming/science_and_impacts/impacts/the-impacts-of-land-use-on.html
[6]http://www.joabbess.com/2009/12/17/global-warming-new-record/
[7]http://es.wikipedia.org/wiki/Calentamiento_global
[8]http://www.ucsusa.org/global_warming/science_and_impacts/impacts/arctic-climate-impact.html#Impact_on_sea_level_rise
[9]Dockerty, T., A. Lovett, et al. (2003). "Climate change and nature reserves: examining the potential impacts, with examples from Great Britain." Global Environmental Change 13(2): 125-135
[10]Allaby M. 1998 "germ plasm bank." A Dictionary of Plant Sciences. Encyclopedia.com
[11]http://www.alternet.org/environment/144586/to_fight_global_warming_and_prevent_hunger,_we_need_to_change_how_we_grow_our_food/?utm_source=feedblitz&utm_medium=FeedBlitzRss&utm_campaign=alternet_environment
[12]http://www.ucsusa.org/food_and_agriculture/science_and_impacts/impacts_industrial_agriculture/costs-and-benefits-of.html
[13]http://www.ucsusa.org/food_and_agriculture/solutions/smart_pasture_operations/what-is-a-smart-pasture.html
[14]http://www.ucsusa.org/food_and_agriculture/science_and_impacts/science/no-sure-fix.html
[15]http://www.buylocalthinkglobal.com/
[16]http://ec.europa.eu/environment/climat/pdf/brochures/research_es.pdf
[17]http://ec.europa.eu/environment/climat/kyoto.htm
[18]http://greeninc.blogs.nytimes.com/2009/12/18/a-climate-agreement-for-some/
[19]http://www.newscientist.com/article/dn18297-loopholes-in-climate-deal-could-render-it-useless.html?DCMP=OTC-rss&nsref=climate-change